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Jóvenes quieren revertir su error y cumplir su condena

Alejandro Castañeda
~
10 de Septiembre del 2018 05:00 hrs
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Liga Corta




En el centro se les enseñan oficios a los internos.
Flor Castañeda / En el centro se les enseñan oficios a los internos.

ZACATECAS.- Más de 75 jóvenes presos en el Centro de Internamiento y Atención Integral Juvenil quieren cambiar sus vidas, pese a los choques que se dan al interior por los grupos delictivos.

El antes denominado Tutelar de Menores tiene una población de 75 internos donde 66 son hombres y 9 mujeres, el espacio fue adaptado para evitar pleitos entre los jóvenes por los grupos delictivos a los que pertenecen.

Por un lado están los que se identifican como Talibanes o del Cartel del Noreste que son 15, en otro están los que estuvieron con el Cartel del Golfo otros 15 muchachos.

Esta división se tuvo que hacer debido a los constantes conatos de pelea entre uno y otro grupo, por lo que hoy en día no se cruzan ni por error.

Mientras unos realizan alguna actividad los otros están en las celdas de su sección, no puede haber un cruce, ya que eso provocaría un altercado.

En las paredes del centro hay “pintas” con hojas que machacan contra la barda para poner las siglas CDG, CDN o TLBNS, letras que según autoridades del centro también algunos llevan tatuadas en la piel.

Una marca que llevaran toda la vida pero que la mayoría quiere dejar atrás, salir y rehacer otra vez su vida, aprovechar que el Estado no los marcará con antecedentes penales, ya que “salen limpios, sin ningún delito”.

Estudios y progreso

Al interior del centro hay jóvenes que un día le dijeron sí a la delincuencia organizada y hoy cumplen una condena.

Como ejemplo 4 internos que tienen entre 15 y 17 años, quienes suspendieron sus planes de estudio por dar un mal paso.

Uno alcanzó a terminar la prepa, estaba por entrar a la universidad y ya no pudo; otro iba a concluir el bachillerato y se quedó a la mitad; un más, logró concluir la prepa abierta ya interno; y el último truncó su carrera universitaria por cometer un delito.

El último de ellos ahora sueña con poder ingresar a una carrera en línea por lo que espera que el servicio de internet en el centro mejore y ahora si registrarse.

Todos ellos se levantan todos los días con una misión, revertir su error de un día que los llevó a estar 2, 3, 4 o 5 años presos y regresar a su casa.

Otra oportunidad

Estos 4 jóvenes al igual que el resto tienen otra oportunidad, con apoyo psicológico, de trabajo social, médico, legal y los talleres que les imparten como una alternativa de ingreso para cuando salgan.

Ellos decidieron enfocarse en la música, dos ya tenían las bases y enseñan a los otros los tonos, las pisadas y algo de entonación en la biblioteca.

Son conscientes de que están a tiempo de redirigir sus jóvenes vidas y que afuera harán lo propio para no volver a caer.

Los otros talleres de talabartería, bisutería, carpintería, piñatas y manualidades ayudan a que los jóvenes destinen 6 horas de su tiempo para aprender un oficio.

Todos tienen la obligación de pertenecer a alguno de ellos, ya que esto ayuda a su proceso de reinserción y les vale para agilizar su proceso de salida.

Mejorar las condiciones

Anteriormente el centro había tenido diversos problemas entre los jóvenes internos derivados de que exigían una mejor atención alimenticia.

Recientemente se presentó un altercado donde los jóvenes quisieron apoderarse de una pequeña bodega donde creían que estaba el alimento.

José Luis Gallegos Ríos, supervisor penitenciario de la Dirección de Prevención y Reinserción Social, comentó que desde marzo de este año una empresa privada se encarga de la alimentación.

Esperanza espiritual

Al interior del centro hay una capilla católica con diversas imágenes religiosas y donde ya se han realizado bautizos de los pequeños de los menores de edad, pero la Santa Muerte es la preferida.

Al interior no se ve ninguna imagen de la Santa Muerte, pero cerca del 60% de los jóvenes le rinden culto.

En el comedor hay un altar a la Virgen de Guadalupe y a San Judas Tadeo, el santo patrono de las causas perdidas y al que recurren algunos internos.