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Verdades y mentiras

Redacción
~
22 de Septiembre del 2018 05:00 hrs
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Liga Corta




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Hemos escuchado con frecuencia que todo aquello que se refiera a la historia lo escriben los vencedores. Es innegable la apreciación porque generalmente registran lo que mejor les acomoda, se desligan por completo de la verdad y encumbran la mentira. 


Lo anterior ha sido, y es, una práctica común de quienes relatan hechos de acuerdo a lo que ordena quien cubrirá los altos costos de edición, no se diga de impresión. Son escritores de la oficialidad, los libres e independientes tienen más credibilidad. 


Los oficialistas editan libros de alto costo cuyo contenido magnifica todo lo que se les ocurre y se  difunden con espectacularidad que terminan por creer lo que  publican. 


También por ahí se escucha que si una mentira se propaga mil veces, al final termina por aceptarse como verdad pura. Esta de hecho no existe.


Entonces ¿qué debemos hacer cada vez que se tiene que hablar de la historia? Es simple: busque respuestas científicas, lógicas y congruentes, deseche para empezar a los oportunistas, protagonistas, exhibicionistas, vividores, embaucadores y pregoneros del sistema; de paso no haga caso de los vasallos de la corona, apasionados de títulos nobiliarios, de los fanáticos y despistados. 


 Todo lo anterior es consecuencia de numerosos cuestionamientos sobre la iniciación de la guerra  de Independencia en este país, por las versiones que se difunden. 


 Para empezar: la insurgencia no empezó el 15 de septiembre de 1810, fue el 16 de septiembre en la madrugada, además el primer intento real para liberar a la Nueva España del yugo de la monarquía peninsular data del año de 1793, fue denunciada a la Santa Inquisición y no prosperó.


Juan Antonio Montenegro y Arias es el nombre propio del principal promotor de la insurgencia. Él encabezaba el grupo que debatía, entre otras cosas, cuestiones heréticas condenadas por el Santo Oficio y el Virreinato en turno. El término herético se tomaba como noción de la soberanía popular en oposición al derecho divino de los reyes para gobernar.


Estaba al tanto de los avances revolucionarios franceses y elaboró un plan para independizar a la Nueva España de “unos reyes que ilegalmente poseen estas tierras, ya que las han tomado por la fuerza. Los vasallos en consecuencia sólo estaban obligados a guardar fidelidad a los reyes, cuando estos consultaban al pueblo, pero los de España sólo han sido unos tiranos de la América poniéndolos unas alcabalas y contribuciones cuantiosas, y extrayendo crecidos caudales”.


Montenegro era partidario entre otras cosas de las ideas políticas de Rousseau, Voltaire y Montesquieu, además aseguraba también que “en cualquier religión se puede uno salvar porque la religión es pura política de que se han servido para someternos”. 


Montenegro y los de su grupo, cuyos nombres nunca reveló a pesar de los tormentos inquisitoriales, habían pensado también en cómo debía estructurarse la futura república.  


Está de acuerdo a la manera de pensar del primer insurgente se dividirla en doce provincias, representada cada una en un congreso de diputados cuya sede sería el centro del país; los cargos serían temporales y por elección. El gobierno se encargaría de aumentar el poder adquisitivo de los ciudadanos, se abrirán fábricas, se impulsaría la ciencia y el erario público pagaría a maestros ingleses y franceses que ayudarían al recién país liberado alcanzar el progreso.  


El primer intento para liberar a la Nueva España del yugo monárquico de España fue disuelto violentamente por la Santa Inquisición. La conspiración fue brutalmente destruida y sus promotores diezmados. Fue hasta el 16 de septiembre pero de 1810 cuando el Cura Hidalgo en la madrugada de ese día comanda el movimiento independista.


El hecho para conmemorarlo nacionalmente el 15 fue por mandamiento de Porfirio Díaz porque en esa fecha festejaba su onomástico, además se incluye en el programa de festejos alusivos al primer Centenario de la Independencia en 1910. A la fecha se acata el mandato sin comentario alguno.


Ya que hablamos del primer centenario de la Independencia que en la capital de la República fue fastuoso, en Fresnillo también se realizaron eventos conmemorativos. Por ejemplo: el 14 de septiembre a las cuatro de la tarde se inauguró el Kiosco de la Plaza de Armas por D. Luis G. Ledesma  jefe Político.


El día 15 por la tarde y noche el magno festejo dedicado a Porfirio Díaz y el 16 a las 8 de la mañana el programa especial para inaugurar la Plaza a Hidalgo donde se develó el busto del insurgente. En 1945 se convierte en Hemiciclo a Hidalgo.


El primer intento independista de 1793, para conclusiones y comentarios, tenía sustento ideológico y programa de acción definido e inspirado en pensadores de la época con ideas revolucionarias progresistas.