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Fenaza 2018

Sergio Flores toca pelo y triunfa en su segunda visita a la Fenaza

Isabel Medellín
~
22 de Septiembre del 2018 00:00 hrs
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Flores fue el triunfador, al cortar una oreja al segundo de su lote en medio de un desfile de pinchazos.
Flor Castañeda / Flores fue el triunfador, al cortar una oreja al segundo de su lote en medio de un desfile de pinchazos.

ZACATECAS.- La entrega y el valor de Sergio Flores lo convirtieron en el triunfador de la cuarta cita en la Monumental Zacatecas como parte del serial taurino de la Feria Nacional de Zacatecas (Fenaza) 2018, al cortar una oreja al segundo de su lote en medio de un desfile de pinchazos.

A punta de aplausos, el público hizo que el potosino Fermín Rivera y el tlaxcalteca Sergio Flores salieran al ruedo luego del paseíllo como muestra del cariño que se les tiene en esta tierra.

"Monaguillo", con 523 kilos, fue el primero de la tarde, y correspondió al representante de la dinastía Rivera quien, vestido de nazareno y oro, pudo sacarle buenos naturales y pases de adorno a pesar de las extrañas embestidas que llegó a hacer.

Con un pinchazo y una estocada caída que no entró de lleno, Fermín vio caer a su rival al tiempo que llegaba el primer aviso por parte de la autoridad.

Como si se tratara del uniforme de los representantes nacionales, Sergio Flores también realizó su lidia con un terno de seda morada, y con unos capotazos torerísimos, saludó a "Cuentecito", de 495 de kilos.

Los trabajos esforzados y meritorios del de Apizaco, con la muleta le valieron algunos "¡Olé!" del tendido; a la hora de matar, primero conectó un pinchazo hondo y luego un espadazo entero, que fue suficiente para que el ejemplar doblara.

Con 515 kilos, salió "Apagafuegos" para ser lidiado por José Garrido, con terno gris perla y oro, y que puso en ligeros aprietos al picador.

El torero venido de ultramar brindó su trabajo al respetable, y con muletazos que fueron de pitón a rabo, hizo que los aficionados le pidieran al maestro Juan Pablo García y Ortega hiciera sonar la "Marcha Zacatecas" y reconocieran su arte con sinceros aplausos. Lamentablemente el trofeo se le fue de las manos con un par de pinchazos a la hora de matar, que le merecieron un bocinazo del palco del juez. Aun así el público hizo que saliera al tercio para recibir las palmas como único premio.

Aunque tuvo que acudir a la enfermería para ser atendido por una lumbalgia, Ginés Marín, vestido de grana y oro, salió para hacer faena a "Gorrioncillo", con 489 kilos, y con quites muy adornados cerró el primer tercio.El rubio venido de tierras españolas brindó al respetable para cuajar, con toda su tauromaquia, maravillosos pases con la tela roja en una lidia que fue a menos, y que tuvo fin primero con una estocada fallida antes de dar muerte al animal y recibir el reconocimiento del tendido.

El diestro potosino recibió a "Atrapasueños", con 502 kilos, que marcó la segunda parte de la tarde, y que señaló poca fuerza y en un par de ocasiones, hasta quedó tendido en la arena.

Aunque primero fallo con la espada, luego logró un estoconazo, que bastó para acabar la lidia.

Embestidas codiciosas fueron las primeras que "Andante", de 516 kilos, pegó al capote de Sergio Flores, y hasta puso a trabajar a todos en el ruedo a la hora de las varas.

El ganador del Escapulario de Plata de esta feria brindó su trabajo al novillero José Sainz para luego ir a los medios y, con esfuerzo y valentía, elaborar unos pases con la muleta, que dieron muestra de su ambición por consolidarse como figura de nuestra tauromaquia.

Con una estocada que, aunque no fue completa sí fue efectiva, Flores se hizo merecedor de la primera oreja de la tarde.

Una bonita salida fue la que tuvo el séptimo de la tarde: "Aguacero" de 510 kilos, que le permitió a Pepe Garrido lucirse en unos adornados capotazos y hasta torear de rodillas.

Luego, con el engaño, el llegado de Europa conectó buenos naturales y se entregó hasta ofrecer los muslos de más por entre los pitones, para llevar a lidia y conectar con el público.

Tristemente por un pinchazo previo al entierro completo de la espada, hizo que el trofeo se le escapara de los dedos. A pesar de la petición que hizo una parte del público, el juez se apegó a los cánones y negó el apéndice, lo que no fue impedimento para que Garrido diera la vuelta al ruedo y recogiera el cariño de la Monumental.

El fin de la quinta de feria estuvo a punto de llegar con "Buen ojo", de 538 kilos, el cual remató con fuerza en varias ocasiones en los burladeros con tal fuerza que se aflojó el pitón derecho, por lo que el juez ordenó el cambio por de "Pollo de Oro", con 482 kilos.

Este ejemplar de la ganadería de San Isidro fue severamente calificado por el tendido, por el poco trapío y la talla visiblemente más chica que los anteriores.

El sobrero fue dedicado al cuerpo médico; en un descuido levantó por los chamorros al matador, quien se incorporó ileso para continuar con su trabajo muleteril y tratar de contentar y conectar con los aficionados.

El joven español tuvo que abreviar sus esfuerzos, y al primer intento con la espada de matar hizo que el último de su lote doblara.