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Verónica Díaz, una fresnillense comprometida

Redacción
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02 de Octubre del 2018 05:00 hrs
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Adultos mayores y estudiantes recibirán un apoyo bimestral.
Flor Castañeda / Adultos mayores y estudiantes recibirán un apoyo bimestral.

ZACATECAS.- “Me iba a servir café cuando salió Andrés Manuel López Obrador de su oficina; me abrazó con enorme afecto y ya no pude más, me puse a llorar. 'No llores Vero: no llores', me decía él”.

Así narra Verónica Díaz Robles su desahogo luego de la derrota de David Monreal en 2015 para la gubernatura de Zacatecas. 

“Esa sí me dolió; me aguanté mucho  y fue hasta un mes después, cuando el licenciado Andrés Manuel nos llamó;  ya no pude y lloré, creo que todo el día en medio de grandes suspiros”.

Verónica Díaz nació en Fresnillo, Zacatecas. Su madre Carmen Alicia quedó sola muy pronto con cuatro hijos. Verónica estudió ahí la primaria, en el Colegio Fresnillo con las madres Siervas de Jesús Sacramentado;  en la secundaria “y porque fue víctima de la crisis económica” en la secundaria dos, Lázaro Cárdenas del Río.

Luego, en la UAZ cursó un año y medio de Ciencias Químicas y en esa época, con 17 años bien cumplidos se enroló en la campaña de Ricardo Monreal a la gubernatura, pegando calcas, colgando pendones.

“Aprendí mucho de promoción política en posiciones muy modestas. La ganancia fue que surgió el amor.  Conocí a mi esposo, Luis Enrique Monreal. Nos hicimos novios y terminamos casados y pronto con  el primero de mis dos hijos”.

Cuando la campaña y la familia le abrieron espacio, Verónica estudió Administración de Empresas en la Universidad Autónoma de Fresnillo y pronto estaba trabajando para la campaña presidencial de Andrés Manuel López Obrador, en concreto en la campaña a diputada federal de Susana Monreal, encargada de las finanzas en lo local y ya en el Comité Consultivo del PRD.

Para la elección de 2010 Verónica se encargó de lo local. Contestando llamadas en Fresnillo; luego, trabajando en la estructura electoral y hasta haciendo de bombero cuando ocurrían imprevistos como el que los candidatos no estaban registrados.

“Desde que me incorporé al movimiento me mueve el sentimiento de que las cosas pueden cambiar y por ello, siempre he estado dispuesta a trabajar en lo que no se ve, en esas tarea que son indispensables y que estando atrás tienes la libertad de hacer cosas importantes”, recuerda Verónica.

Con 8 o 9 campañas al hilo ha sentido al agradecimiento de la gente y por “eso no podemos salir con lo mismo”.

En 2011 AMLO llama a los equipos y ahí iba Verónica Díaz. “Estábamos con David Monreal en el PT y éramos 8 o 9 comisionados de Zacatecas en la dirección nacional del partido. Emprendimos la campaña de 2012 para Senador en la que David llega al Senado como primera minoría y me voy a trabajar como su asistente y secretaria privada, con muchos viajes a Zacatecas, con mucho trabajo de campo en el Estado”.

En 2014 con la formación de Morena, Verónica fue muchas veces el chofer de López Obrador.

“Hay miles de historia que contar de esos momentos cuando viajes con un líder de ese tamaño, que todo lo sabe, que conoce la historia de cada lugar; que te dice donde comer y que te platica de personajes de cada estado, cada municipio, cada rincón del país. Conoces su lado humano”

La gran ilusión y la gran decepción fue la campaña de David Monreal por la gubernatura en la que López Obrador estuvo muy presente. Venía a Zacatecas a recorrer 4 municipios por día.

“Y luego, perdimos, recuerda Verónica y todavía se le humedecen los ojos. Siempre perder, perder y perder es muy duro, muy pesado”.

Arrancamos luego para la campaña presidencial de López Obrador con miras en las elecciones del 2018.

“Él tenía claro el camino, la planeación, la estrategia, lo que había que hacer”.

"Trabajé durísimo para formar la estructura del voto en Aguascalientes; luego, en Nayarit y después en el Estado de México. Y ahí están los resultados a los que hay que dar respuesta”.

Verónica se define como una mujer muy leal, con un enorme compromiso, con un amplio sentido de responsabilidad, consciente de que está en el corazón de un movimiento que no es homogéneo:

“pero sí es claro que queremos cambiar de raíz un país con tantas injusticias, con tantas decepciones y en el que debemos aterrizar el cambio y demostrar que es posible hacer política en favor de todos”.