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Zayulmar y la música reciclada rompen con la cotidianidad del centro

Alejandro Castañeda
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22 de Octubre del 2018 09:46 hrs
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Liga Corta




Zayulmar creó un instrumento con tubos de cartón, un xilófono de juguete, un pandero viejo, castañuelas de pulsera... con sus notas rompe con la monotonía del Centro Histórico.
Alejandro Castañeda / Zayulmar creó un instrumento con tubos de cartón, un xilófono de juguete, un pandero viejo, castañuelas de pulsera... con sus notas rompe con la monotonía del Centro Histórico.
Zayulmar creó un instrumento con tubos de cartón, un xilófono de juguete, un pandero viejo, castañuelas de pulsera... con sus notas rompe con la monotonía del Centro Histórico.
Alejandro Castañeda / Zayulmar creó un instrumento con tubos de cartón, un xilófono de juguete, un pandero viejo, castañuelas de pulsera... con sus notas rompe con la monotonía del Centro Histórico.
Zayulmar creó un instrumento con tubos de cartón, un xilófono de juguete, un pandero viejo, castañuelas de pulsera... con sus notas rompe con la monotonía del Centro Histórico.
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Alejandro Castañeda / Zayulmar creó un instrumento con tubos de cartón, un xilófono de juguete, un pandero viejo, castañuelas de pulsera... con sus notas rompe con la monotonía del Centro Histórico.

ZACATECAS.- Zayulmar Letechipía le pone ritmo a las calles del Centro Histórico con tubos de cartón y plástico, un xilófono de juguete, un pandero viejo, castañuelas de pulsera, una chancla de hule, todo enredado con cinta canela.

Este músico zacatecano decidió experimentar y puso a andar su creatividad y conocimientos musicales para hacer este instrumento, el cual aún no tiene un nombre pero que causa sensación entre los transeúntes.

Ya sea en las inmediaciones del Portal de Rosales, Plaza de Armas o la Plazuela de Vivac, Zayulmar se sienta sobre la banqueta y comienza con su improvisación.

Las personas que pasan dejan su rutina para poner atención en el peculiar sonido de las percusiones, para después descubrir que se trata de un instrumento hecho de chatarra.

El gorro puesto a ras de piso para juntar “la coperacha” se nutre de monedas que son un reconocimiento al ingenio y talento del músico innovador.

Con su sonido rompe el proceso de quien camina en automático para llegar a algún lugar del centro capitalino.

El caminante se deslumbra con los sonidos que salen de la peculiar fusión de percusiones, se asombra con la ejecución, tira una moneda y continúa su camino.

Zayulmar comentó que no hay canciones definidas para este instrumento que se materializó de su imaginación: todo es improvisación, hasta el propio ensamble de las piezas.

Constantemente le preguntan de dónde es originario, esperando que responda que de otro estado o de otro país... Él responde que es de aquí: de Zacatecas.

Las calles del Centro Histórico se han convertido en ese escenario artístico donde se muestran las expresiones que no tienen cabida en los grandes foros culturales.