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Viven como refugiados en colonias irregulares

Alexa Montiel
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05 de Noviembre del 2018 05:00 hrs
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La peñita es una de las colonias irregulares del municipio de Guadalupe.
Flor Castañeda / La peñita es una de las colonias irregulares del municipio de Guadalupe.
Los vecinos  denunciaron que la policía no hace rondines, ni tampoco responden a sus llamadas de emergencia.
Flor Castañeda / Los vecinos denunciaron que la policía no hace rondines, ni tampoco responden a sus llamadas de emergencia.

GUADALUPE.- Como refugiados en su propia ciudad viven cientos de habitantes de Guadalupe en las colonias irregulares, donde carecen de servicios y vigilancia.

En una casa de lámina cubierta con cobijas y lonas para tapar el frío, piso de tierra, dos camas, un hoyo como baño, escasa comida y sin servicios básicos, es como vive Lupita con sus tres hijos Chuyito de un año, Karla de 11 y Manuel de 16, además de Isabel su sobrina de 17 años. 

Trabaja más de 10 horas en una  maquiladora y con la ayuda de su hijo mayor quien trabaja en un tianguis los fines de semana, es como la familia Hinojosa sobrevive día a día. 

“Es muy difícil vivir así, nadie nos voltea ver, aquí no hay luz, no hay agua, no hay drenaje, sobrevivimos como podemos, yo tengo que trabajar todo el día mientras mi niña de 11 años cuida a Chuyito de uno, no se imaginan la angustia que es irse todo el día a trabajar y dejar a tus hijos solos”, relató Lupita. 

“Mi sobrina está aquí porque mi hermana la corrió de la casa y la golpeaba, ella no tiene a donde ir, y yo no podía dejarla sola, tal vez es otra boca que alimentar, pero es buena muchacha, ella va a la prepa y me ayuda en lo que puede, aparte ya se va a ir a trabajar al tianguis con mi hijo”, expresó. 

Colonia en el olvido
Sin embargo no son la única familia que viven así, pues en La Peñita, colonia ubicada en Guadalupe esta habitada por  alrededor de 30 familias con las mismas condiciones de pobreza, donde la mayoría son madres solteras con hasta cuatro hijos cada una. 

Los habitantes de La Peñita tienen alrededor de 6 años que llegaron ahí por invasión y en busca de un hogar, quienes de manera constante sufren desprecio por las autoridades, pues la falta de apoyo ha sido una constante en cada uno de los gobiernos. 

Tiempos de frío, de campañas, Navidad, Día del Niño o Día de Reyes, son las únicas fechas en que los políticos y gobiernos se acercan a estos lugares, con la finalidad de mostrar a través de una foto en redes sociales, que si ayudan a los más necesitados, aseguraron los vecinos. 

Contraste
Este asentamiento está ubicada frente al Fraccionamiento La Cañada, donde claramente se pueden observar los contrastes de la vida, el lujo y la pobreza ubicados en el mismo lugar y divididos por un camellón. 

“Los habitantes del fraccionamiento de enfrente, un día vinieron a decirnos que nos iban a mandar a poner una barda, pues nuestras casas eran una vergüenza para todos los que pasaban por aquí y la gente que venía a visitarlos”, expresó Clara, otra de las habitantes. 

Según el último estudio realizado por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), en 2016 en Zacatecas, se tenía un 49% de población en situación de pobreza.

Inseguridad y robos
Otro caso es el de Yolanda quien vive con sus dos hijos y su esposo que se dedica a la construcción, “los trayectos para llevar a los niños a la escuela son de hasta 40 minutos, porque tenemos que llevarlos hasta la colonia África, el camión no pasa por aquí, así que tenemos que cruzar el arroyo para que los niños puedan estudiar”. 

Detalló que la inseguridad es otra de las problemáticas de este lugar, pues pese a la marginación en la que viven han sufrido robos de las pocas pertenecias que tienen, además de que en ocasiones por maldad acuden personas a romper las lonas de las casas. 

“A veces andan por aquí hombres drogados o con sus botes de resistol, se quitan la ropa y andan molestando a todos los que pasamos, principalmente a las mujeres, y aunque hablamos y hablamos a la Policía que está aquí enfrente, este tipo de colonias nunca se atienden, pues piensan que nosotros mismos somos los delincuentes”, lamentó Lorena vecina de la Peñita. 

Las pocas mujeres que viven con sus esposos, relataron que la mayoría son albañiles, por lo que al ser un trabajo de temporadas, las carencias son aún más grandes, habiendo días que no tienen ni para comer. 

Sin embargo, pese a estas condiciones, todos los habitantes de la Peñita se conocen y se cuidan unos a otros; los niños son amigos y su inocencia los hace irradiar felicidad, una pelota o un columpio hecho con una cuerda y una reja, los hace olvidarse de las condiciones  en las que viven y regalarle una sonrisa a cualquiera que los voltee a ver.