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Ofrecen devoción a San Judas Tadeo

Víctor Castillo
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05 de Noviembre del 2018 05:00 hrs
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Los danzantes  agradecen los favores del santo
Víctor Castillo / Los danzantes agradecen los favores del santo
Más de 200 personas  acudieron a disfrutar de los alimentos.
Víctor Castillo / Más de 200 personas acudieron a disfrutar de los alimentos.

ZACATECAS.- La caridad y la fe de la familia Carrillo Muro va en aumento ya que cada año ofrecen a San Judas Tadeo una reliquia que alimenta a cientos de vecinos.

En la calle Lechuga de la colonia Las Huertas, desde la noche del sábado comenzó el ajetreo en la casa de la familia Camarillo Muro, se dispusieron a matar y destazar un cerdo para continuar con una tradición que tienen desde hace 6 años, venerar a San Judas Tadeo con su reliquia, tradición zacatecana que no dejan morir.

El domingo por la mañana, esta familia despierta con el alba, para preparar el mole con la carne de cerdo, los chicharrones, el arroz y sopa de pasta que ofrecerán a todo el que se acerque a su hogar en busca de un taquito que los revitalice para continuar con sus actividades diarias.

En punto de las 12 del día, don Jesús Camarillo González, en compañía de su esposa, hijos y compañeros de la danza San Judas Guadalupano, acuden, con imágenes en mano, a la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe para bendecir sus objetos religiosos y regresar a manera de peregrinación a su casa.

El inicio de la tradición 
Don Jesús, quien se dedica a la construcción platica que esta tradición la comenzó hace 6 años, cuando su padre, quien era devoto y platicaba mucho de San Judas Tadeo, le regaló una estatua del santo, momento en el que decidió no dejar la tradición y deleitar a todos con su comida.

“Al inicio teníamos una reliquia muy humilde, pero la dábamos con mucho gusto, era de pan y chocolate, conforme ha avanzado el tiempo hemos podido ofrecer más comida hasta llegar a lo que ve ahorita el mole con su sopita, esta tradición la queremos hacer más grande y dar más abundancia en honor a San Juditas”, agregó.

Mientras don Jesús platica el inicio de esta ofrenda y la manera en que se realiza, a su hogar se acercan vecinos y desconocidos a sentarse en unas mesas que tiene listas para recibirlos, durante todo el día dan de comer a más de 200 personas, que con mucho agradecimiento se retiran del lugar con un taquito para compartirlo con su familia más tarde.

“Esto que vivimos no tengo palabras para expresar lo que se siente, el que se acerque la gente, ya sean vecinos o personas que van de paso, se sienten y ofrecerles un plato de comida es muy gratificante, muy bonito”, dijo don José con un nudo en la garganta.

La danza y los milagros 
Mientras propios y extraños se encuentran comiendo su reliquia, en la calle se escuchan los primeros tamborazos, anunciando el inicio de la danza, donde los integrantes se arrodillan, piden a San Judas y comienzan los primeros pasos, moviendo su arco y su maraca, representando la eterna lucha entre el bien y el mal.

Juan José de Jesús Camarillo Muro, uno de los hijos de don Jesús, expresa que participar en la reliquia a San Judas es una tradición, en la que participan con gusto, en especial por ayudar a su familia a mantener viva esta costumbre.

Mientras don Jesús espera que su familia, cuando él falte, sigan con esta reliquia, su heredero expresa que el seguirá ayudando al que se quede al frente de la organización, como lo hace ahora, matando al cerdo, preparando la comida, sirviendo los alimentos a los visitantes y entonando las notas de la danza con su gran tambor.