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Historias humanas

Sergio García es un orgulloso zapatero

Carlos Montoya
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07 de Noviembre del 2018 05:00 hrs
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Aprendió el oficio en Guadalajara, en la fábrica de zapatos Canadá.
Carlos Montoya / Aprendió el oficio en Guadalajara, en la fábrica de zapatos Canadá.

ZACATECAS.- “Un zapato aquí tiene solución, como venga se lo arreglamos”, es lo que asegura don Sergio García Ramírez, de 56 años, quien desde 1980 se gana la vida en este giro.

Él comentó que su historia en el mundo del calzado se remonta a su natal Guadalajara, cuando metió una solicitud de trabajo para trabajar en la fábrica de zapatos Canadá, donde lo aceptaron para hacer esta labor.

Don Sergio, comenzó fabricando toda clase de calzado, y con el paso del tiempo, se fue especializando hasta aprender todas las técnicas en el proceso de elaboración.

Una de las anécdotas que cuenta orgulloso y con una sonrisa reflejada en su rostro, fue cuando él con sus propias manos, fabricó sus zapatos y los de su esposa, María del Refugio Martínez Aguilar, para su boda, celebrada en 1966, en la Perla Tapatía.

A Zacatecas llegó en 1992, pero no a trabajar como zapatero, sino como empleado de la empresa Cableados, donde estuvo laborando tres años, hasta que decidido un día al ver un anuncio en un periódico donde solicitaban un zapatero, no lo pensó dos veces y fue a preguntar por la vacante.

Gracias a su experiencia y sus conocimientos, le dieron el puesto en un negocio de reparación de calzado, que estaba en el Centro Histórico, donde trabajó no como fabricante, sino como reparador.

En este lugar retomó el oficio y después se independizó para instalar su propio taller en el callejón del Progreso, en un pasaje comercial, a unos metros de la Plaza Bicentenario.

En la actualidad, en un pequeño local sigue ofreciendo el servicio, donde también repara bolsos, mochilas y también pinta chamarras. Abre de lunes a sábado con un horario de 11 de la mañana a cinco de la tarde.

A don Sergio García, lo caracteriza la pasión con que hace su trabajo, y eso se refleja en el trato al cliente, ya que este oficio le ha dado para sacar adelante a sus familia, conformada por sus hijos: Sergio, César, Fernando, Karen y Leslie, a quienes les dio estudios. Algunos de ellos ya tienen una licenciatura.

Lo que más le gusta de su oficio, es que es que sus clientes se vayan satisfechos y que regresen con la confianza de que en su taller, les darán una solución a cualquier problema que presente el calzado. “Mi trabajo es seguro, hay días malos y días buenos, pero aquí de perdido siempre sale para las tortillas”, finalizó don Sergio.