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Historias humanas

Benjamín vive para modificar sus autos

Carlos Montoya
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10 de Noviembre del 2018 18:16 hrs
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Desde pequeño, a Benjamín le llamó la atención la mecánica.
Carlos Montoya / Desde pequeño, a Benjamín le llamó la atención la mecánica.

GUADALUPE.- Desde que era un niño, Benjamín Mendoza Espinoza, se fascinó por los carros, gracias a su padre, quien trabaja como operador de camiones, y se lo llevaba al taller cuando hacía algunas reparaciones, de donde agarró el gusto por la mecánica.

Sin embargo, Min, como también le llaman sus amistades, nunca se ha dedicó por completo a este oficio, aunque lo práctica con los vehículos que compra, porque fue en el mundo del Tuning donde encontró su verdadera pasión.

El recuerda con nostalgia que su primer coche fue un Volkswagen Caribe, al cual le cambió los rines convencionales por unos deportivos, y desde ese momento, se fue adentrando cada vez más en esta práctica.

A sus 35 años, sigue tunendo sus naves, no solo en lo estético, sino también en lo mecánico y en el sistema de audio, que son componentes del Tuning.

Min, comentó que, ha tenido otros vehículos, y a todos les ha modificado alguna parte de la carrocería. Ya sea con pintura, con un escape, algún alerón; del motor no se diga, pues los complementa con sofisticados filtros de aire para darle un aspecto más deportivo.

Entre sus adquisiciones destacan un Mustang, modelo 1886; un Ford Taurus, un Nissan Tsuru y hasta un vehículo épico, de los conocidos como Gremlins.

Actualmente tiene un Sentra, que es su más reciente proyecto, al que le ha invertido tiempo y dinero principalmente, y es que sabe perfectamente combinar su trabajo como asesor en la agencia Nissan, con su pasión, que son los coches tuning.

Este automóvil lo adquirió recientemente y desde entonces, le ha hecho modificaciones que lo hacen distinto a otros, tal es el caso de los asientos que le acopló, así como detalles en pintura, serigrafía y adecuaciones al motor.

Pero el Min es inquieto cuando de coches se trata, y como amante del tuning, se convirtió en aficionado a los arrancones, donde ha participado probando el sufrimiento y la gloria.

Él modifica sus coches no solo para lucirlos, sino también para correrlos, y como todo en la vida, a veces se gana y otra se pierde, aunque la afición y la pasión siempre quedan.

Explicó que todavía le faltan muchos otros carros por tener y modificar, pero mientras tanto, disfruta lo que tiene y para él eso es lo importante.