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El Día del Señor

Un mensaje de esperanza, estando próximo el fin del ciclo litúrgico

Fernando Mario Chávez Ruvalcaba
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18 de Noviembre del 2018 05:00 hrs
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Liga Corta




“Es necesario reforzar nuestra esperanza”, aseguró el Obispo emérito de Zacatecas.
Cortesía / “Es necesario reforzar nuestra esperanza”, aseguró el Obispo emérito de Zacatecas.

Estamos ya en el penúltimo domingo del año litúrgico. Este domingo nos presenta el tema escatológico en las enseñanzas bíblicas de la liturgia de la palabra, tanto en la primera lectura del profeta Daniel, como el evangelio de San Marcos. 

Tenemos muy en cuenta que el domingo que viene está dedicado a coronar este Ciclo B, con la gran solemnidad de Jesucristo Rey del Universo, como centro irradiante y centralizante de toda la historia de la salvación de los hombres y del universo entero. 

Después de esa solemnidad de Cristo Rey, dará comienzo el santo tiempo litúrgico del adviento, espacio denso en su espiritualidad cristiana que nos ha de preparar para celebrar la gran solemnidad de la Natividad de Cristo Salvador en el año 2018.

Este domingo nos invita para meditar y profundizar y hacernos cargo como testigos pregoneros del mensaje de esperanza que contiene, para hacerlo muy nuestro: en las familias, en los ambientes que nos rodean y en las circunstancias sociales y públicas que se presentan en estos días, con tantos retos y problemas que nos afligen y cuestionan. 

Es necesario y conveniente reforzar nuestra esperanza consoladora y alegre en la persona y la obra de Cristo Salvador.

Un mensaje de esperanza

Decimos que las dos primeras lecturas de este domingo, nos presentan el tema escatológico. 
Escatología, es una palabra de origen lingüístico griego que significa, en síntesis, bien apretada, “todo lo que se refiere a las realidades últimas del cielo y de la tierra”, dentro del plan histórico y absolutamente trascendente, más allá de la historia.

El libro de Daniel, siglo II a. c. (1ª lec.),  nos transmite un mensaje de esperanza, cuando el rey Antíoco IV Epífanes en Siria, hizo colocar la estatua del dios Zeus Olímpico en el templo de Jerusalén imponiendo una religión pagana a base de persecuciones y torturas terribles para hacer apostatar a los judíos. 

Esto despertó el fervor patrio y religioso del único Dios verdadero. Hubo muchos mártires, pero acompañados por Matatías sacerdote y la familia de los Macabeos, guerreros indómitos, quienes lucharon por la gloria del único Dios verdadero y triunfaron sobre sus enemigos confiando con esperanza firme en las promesas divinas de los libros del Antiguo Testamento, en los cuales ya se revelaba la resurrección de los muertos (martirio de los siete hermanos y su madre). 

Esta esperanza anunciaba ya la revelación de la vida eterna con el advenimiento del Hijo de Dios hecho hombre, quien al tercer día de muerto resucitó de entre los muertos y llenar de esperanza firme el corazón de los cristianos en el Nuevo Testamento.

El evangelio de hoy de San Marcos, el cual nos abre a la comprensión de fe sólida a la realidad de la escatología en el Nuevo Testamento, tiene dos secciones: 1ª Nos narra la segunda venida de Cristo al final de los tiempos cuando resucitado, ha de venir a juzgar a vivos y muertos y llevar a su Iglesia al esplendor de la vida resucitada y lo que se resalta es la profunda conmoción, que en los hombres, en la historia y en la creación causará esa venida final de Cristo resucitado: la “parusía” y el juicio final para vivos y muertos. 2ª Parábola de la higuera, para ayudar al discernimiento y la espera vigilante y con esperanza segura y cierta; porque la higuera que despunta y da fruto en el verano, no es signo de terror sino de salvación que trae el Señor Jesús, dueño de los hombres y del cosmos. 

Él reunirá en su Reino, desde los cuatro puntos cardinales a sus elegidos quienes creyeron en su mensaje de esperanza sellado con su Resurrección gloriosa y eterna para todos sus creyentes y elegidos que libremente creyeron en su salvación temporal y eterna.

Conclusión

¡Estamos ahora en el tiempo de la Iglesia, como prolongación de Cristo en ella y por ella, con la fe y la esperanza vigilantes con el fuego del amor, para descubrir la presencia activa de Dios, que está constantemente viniendo al mundo de los hombres, como un anticipo de su venida última (parusía).

Para captar esas venidas de Cristo diariamente a nuestro mundo, debemos vivir, como respuesta a la llamada de Dios, en actitud comprometida de : vigilancia y oración, esperanza y discernimiento entre el bien y el mal que deben ser las características esenciales de nuestra vida cristiana!

*Obispo emérito de Zacatecas