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De mis apuntes

1958, el sistema se derrumbó

Carlos López Gámez
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05 de Enero del 2019 05:00 hrs
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Liga Corta




Los manifestantes, enfurecidos, incendiaron las puertas del Palacio Municipal.
Imagen / Los manifestantes, enfurecidos, incendiaron las puertas del Palacio Municipal.

A finales de 1958, en Fresnillo se registraron violentas manifestaciones en las cuales se involucraron militantes del PRI y PAN, incluyendo mineros y campesinos, incluso militantes del PCM. Se les sumaron grupos de oportunistas y centenares de curiosos.

Los hechos ocurrieron el 31 de diciembre cuando todo mundo se aprestaba a celebrar rumbosamente, como era la costumbre local, la llegada del año nuevo.

El proceso político-electoral que se desarrolló en ese tiempo estuvo plagado de infinidad de incidentes. El desconcierto total imperaba en las filas del PRI para designar candidato a las elecciones municipales. De hecho no contaba en sus filas con elementos con los tamaños necesarios para la contienda que viniera a asegurarles la permanencia en el poder como era el estilo clásico de ese instituto político.

El PAN por su parte, luego de enterarse de lo que en el interior de su acérrimo adversario ocurría, se lanzó a la contienda en respuesta a las propuestas de Luis H. Álvarez, (candidato a la Presidencia de la República, contrincante de Adolfo López Mateos) y decide participar porque llegó a creer que no tenía contrincante alguno que les pudiera arrancar el triunfo en las urnas en los comicios municipales.

En las filas del PRI se daba una enconada lucha para designar candidato. Cornelio Sánchez del sindicato minero era el más fuerte aspirante, sin embargo no era del contentillo del gobernador Francisco E. García. Este tenía preferencia, por sus estrechos vínculos con la izquierda de aquellos años, del PCM, con el obrero J. Encarnación Castro García.

Por cierto el tricolor llega a esa contienda arropado por la excelente gestión de D. Pedro Casas Torres (1950-52) y su interinato anterior. Sin embargo la sucesión fue desastrosa. Dio paso “al trienio de la incertidumbre” que iniciara en 1953 Dositeo Sánchez Pulido, el cual no terminó su gestión al fallecer en su primer año como alcalde electo. Lo sustituye J. Alanís, quien lamentablemente fallece terminando el ejercicio.

El siguiente mandato le corresponde a D. David V. Camacho. 

Para los comicios municipales correspondientes al ejercicio 1959-61 el PRI postula a J. Encarnación Castro (en las luchas sindicales, obreras y campesinas, se le conocía como “Chon” Castro). Llega a la contienda con el respaldo de trabajadores mineros y agrupaciones campesinas.

Él se había desempeñado en varias ocasiones como integrante de la Secretaria General y de Conflictos del gremio minero, además era un reconocido y respetado líder natural que siempre defendía tanto al obrero como al campesino de las injusticias que eran víctimas.

Llegaron las votaciones y el triunfo se le otorga a la fórmula propuesta por el PRI para la renovación del Ayuntamiento ejercicio 1959-61.

Las reacciones que ya se esperaban por la forma en que se desarrollaron las campañas, empezaron a brotar por todos lados. Nunca que se recuerde por todos los rincones del municipio predominaba el desconcierto. Las manifestaciones en contra de los resultados eran continuas. Se escuchaba: ¡imposición! ¡fraude! Cada contingente recorría calles y plazas con sus arengas. Finalmente se integró en un solo frente.

La violencia, el caos, la incertidumbre y angustia causaba efectos y consecuencias en toda la comunidad.

El desenlace ocurre el 31 de diciembre, precisamente cuando debería efectuarse el relevo municipal.

La población se estremeció cuando una gigantesca turba incitada y enardecida recorrió arterias y de paso saquearon comercios, entre ellos una céntrica armería.

Frente al edificio municipal se apostaron, destruyeron jardines, fuentes, prendieron fuego a las puertas de madera y destrozaron ventanas. Se escucharon disparos de armas de fuego. Algunos participantes cayeron heridos.

La gendarmería fue acuartelada. Los internos de la prisión distrital se mantenían temerosos de que pudieran ocurrir otros hechos. La ciudad se paralizó totalmente esa noche, y se suspendieron los festejos tradicionales.

Se protegió al presidente electo en la sede de la Sección 62. La manifestación fue controlada con la llegada del Gral. Anacleto López.

El primero de enero de 1959 llega con un anuncio: “desaparecen los poderes municipales”. Luego se designa un Consejo Municipal que presidirá el comerciante Guillermo Errecalde Novoa.

Fue el epilogo de lo ocurrido en este mineral el 31 de diciembre de 1958. Proceso electivo que desde sus orígenes fue manipulado totalmente por Francisco E. García, Gobernador del Estado. Por cierto absolutamente nadie lo impidió.

En otros hechos ocurridos en el comienzo de la década de los treinta, el Gobernador Luis Rodolfo Reyes deja el poder porque no pudo controlar el problema político en este mineral, cuando hubo dos alcaldes, uno de ellos Rodolfo López Piz del Partido Demócrata de Fresnillo y Guillermo López Werkle del PNR. El primero finalmente fue el triunfador.