×
×
×
×


Búsqueda


Introduzca su búsqueda



X

Aprender desde temprano

Huberto Meléndez Martínez
~
08 de Enero del 2019 05:00 hrs
×


Compartir



Liga Corta




¿En qué momento de nuestra vida se desvió la atención, que genera jóvenes que no estudian y tampoco trabajan?
Imagen / ¿En qué momento de nuestra vida se desvió la atención, que genera jóvenes que no estudian y tampoco trabajan?

A Jorge, César, José Luz, Roberto, por dar un buen ejemplo a sus familias.

Recibió la invitación con particular escepticismo y aplazó la respuesta para meditar un poco sobre sus posibilidades de participar en el proyecto. Tenía priorizado dedicarse por entero a los estudios académicos porque su estancia en esa escuela dependía de sus buenas calificaciones.

El planteamiento consistía en dedicar las tardes del viernes, sábado y domingo para formar parte de un grupo de alfabetizadores y, acudir a una comunidad cercana para impartir clases a los ejidatarios que tenían interés en concluir los estudios de primaria.

Pensó que el esfuerzo representaba una carga adicional por reducir sus tiempos libres. Caminarían hora y media de ida, trabajarían de ocho a 11 y desandarían el camino otra hora y media para llegar a casa al filo de la media noche.

Fue una experiencia gratificante de aprendizaje al conocer los programas educativos, la práctica docente y la interlocución con los vecinos adultos de esa comunidad.

El siguiente desafío, fue colaborar como voluntario, en una secundaria nocturna, como asesor de matemáticas. Según el horario entregado, le correspondía atender al grupo, los jueves de 8 a 11 de la noche.

La adquisición de esa experiencia fue el motor que le impulsó para aceptar contribuir en una escuela secundaria vespertina recién fundada, en la primera comunidad donde se le asignó ejercer como profesor de educación primaria.

Esta vez no era un ensayo estudiantil como había concebido los otros. En esta ocasión debía cumplir con formalidad una responsabilidad profesional prioritaria con sus niños: enseñarles a leer, escribir y contar...

El entusiasmo de sus colegas fue determinante para acceder al llamado inherente de la profesión. Empezó atendiendo la asignatura de Matemáticas, pero a los pocos días también Educación Artística, luego hubo necesidad de dar clases de Física, Historia, Español, y meses después el puesto de director honorario.

Al paso de los años entendió que todo aquello le permitió encontrar oportunidades profesionales (pensó que reservadas para él), incursionó en diversos horizontes y según las expresiones que recibía de sus colegas y sus autoridades, se desempeñaba con aptitud.

Vino al recuerdo que su compañero Jorge Briones había abandonado la secundaria para entrar de aprendiz de soldadura, en la empresa donde trabajaba su papá; otro condiscípulo, César Arias acompañaba a su papá a la mina los fines de semana, y entre otras cosas, desde la adolescencia aprendió a conducir vehículos. José Luz, siendo estudiantes en la secundaria, entró como ayudante en la administración de un banco. Roberto Colunga desde muy pequeño ayudaba a su papá en la atención de un puesto de verduras en el mercado. Muchos más lograron fraguar una vida fincada en la cultura del esfuerzo y la productividad.

Son actualmente personas ejemplares. Aportan su trabajo en el engrandecimiento de sus familias. Experimentaron una forma de educar que puede ser vigente y necesaria.

¿En qué momento de nuestra vida se desvió la atención, que genera jóvenes que no estudian y tampoco trabajan?

*Director de Educación Básica Federalizada