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Memoria viva

José María Mercado, insurgente zacatecano

Manuel González Ramírez
~
09 de Enero del 2019 05:00 hrs
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El aniversario luctuoso de josé maría mercado es el próximo 31 de enero.
Cortesía / El aniversario luctuoso de josé maría mercado es el próximo 31 de enero.

“Al alcanzar la palma del martirio, no alcanzan sin embargo, el lauro de la gloria. Sus nombres permanecen en el olvido, y sus proezas y sacrificios, quedando igualmente ignorados y cubiertos por el indiferentismo más punible, no pasan a la posteridad”.

Luis Pérez Verdia.

Guadalajara, 1876.

En esta ocasión quiero comenzar con un afectuoso y respetuoso saludo para todas y todos los amables lectores, así como a toda la gran familia zacatecana con motivo del año nuevo. 

Hagamos votos para que sea el mejor año de sus vidas. También les participo que la primera colaboración del año 2019 la voy a dedicar a la memoria de las personas zacatecanas que cayeron durante el movimiento independentista. 

De manera especial quiero rendir un homenaje a José María Mercado, caudillo insurgente que sirvió a la causa en el Occidente de México y de quien ahora le presento una semblanza.

Esto a propósito de su aniversario luctuoso que se conmemora el próximo 31 de enero.

José María Mercado de Luna nació en el Teúl (hoy Teúl de González Ortega, Zacatecas) en 1781 (algunos autores plantean que fue el 13 de julio y otros que el 13 de diciembre) y murió en el puerto de San Blas, Nayarit el 31 de enero de 1811. 

Hijo de don José Mercado y de doña María Guadalupe de Luna. Luis Pérez Verdia, uno de sus primeros biógrafos, nos dice que José María era miembro de una familia distinguida.

Desde pequeño tuvo inclinación hacia las letras. Más tarde, ingresa al Seminario de Guadalajara donde destacó entre sus compañeros por su conducta, entrega y disciplina.

Esos rasgos llamaron la atención del Obispo Juan Cruz Ruiz de Cabañas, quien después de haberlo ordenado sacerdote le confió una misión delicada: la rectoría del Colegio Clerical de Guadalajara.

Cuando estalló el movimiento insurgente en 1810, el padre José María Mercado atendía el Curato de Ahualulco (perteneciente al actual estado de Jalisco), quien al enterarse del levantamiento de las masas a favor de la independencia en Guanajuato y de las primeras acciones de los insurgentes en la Provincia de Nueva Galicia, decidió apoyar la causa. 

Los realistas estaban sufriendo derrotas en esta región por las fuerzas insurgentes que comandaba José Antonio Torres, mejor conocido como el Amo Torres.

Después de la acción decisiva de José Antonio Torres sobre la Ciudad de Guadalajara que tuvo lugar el 11 de noviembre de 1810, el cura Mercado buscó a Torres para manifestarle su deseo de adhesión al movimiento independentista y le solicitó, de manera concreta, que le otorgara la comisión para perseguir a los españoles que estaban huyendo hacia el puerto de San Blas, Nayarit. 

Al obtener una respuesta afirmativa regresó a su parroquia de Ahualulco a donde llegó el 13 de noviembre.  Buscó a la máxima autoridad civil del lugar que a la sazón era el subdelegado Juan José Zea y lo convenció de que se uniera a la insurgencia. 

El mismo día declaró la independencia de ese pueblo y convocó a sus habitantes para se sumaran a la lucha. Al respecto Rafael Anzures, otro de sus biógrafos, señala que:

“Se levantó en armas, entusiasmado con su ejemplo y su palabra llena de ardor bélico a los pacíficos vecinos del mismo Curato”.

Por su parte, Luis Pérez Verdia describe el momento: “El pronunciamiento del cura Mercado causó grande admiración, por ser de unas costumbres purísimas, ¡como si el abrazar la más noble de las causas, la independencia y la libertad de su patria, se opusieran a la virtud!

Después de la arenga y de integrar una fuerza de seiscientos hombres se dirigió hacia Tepic. 

A su paso por las poblaciones se le iban sumando muchos hombres, ya que: “gozaba de una gran reputación de virtuoso y era director de los ejercicios espirituales de Guadalajara”. 

El 20 de noviembre entró a Tepic sin ninguna resistencia de la población, pues no había fuerza alguna que la opusiera. Durante varios días se ocupó de engrosar su pequeño ejército y logró reunir a poco más de dos mil hombres. 

También logró hacerse de varias piezas de artillería, ya que en: “el puerto de San Blas, que aún permanecía en poder de los españoles y en cuya plaza había no sólo municiones y demás pertrechos de guerra en abundancia, sino también muchos víveres” (según la versión de Rafael Anzures).

Cuando el cura José María Mercado creyó que ya tenía todo dispuesto para enfrentar una exitosa batalla se encaminó hacia el puerto de San Blas. 

En ese momento, Mercado, el padre José y el subdelegado Zea ignoraban que en esa lucha y en esa región ofrendarían sus vidas a la causa insurgente. 

Ellos marchaban optimistas pero las circunstancias y el destino les aguardaban silenciosos con un final trágico… pero esa, es otra historia.

Cronista de Zacatecas*