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Mal de Lete y Punto Final

Pablo Torres Corpus
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09 de Enero del 2019 05:00 hrs
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Liga Corta




Todos estamos a favor de mejorar, de tener mejores servicios.
Imagen / Todos estamos a favor de mejorar, de tener mejores servicios.

En la mitología griega existía un río en el inframundo llamado Lete, cuyas aguas podían borrar la memoria inmediata o definitiva de aquel que las bebiera o se bañara en ellas.

Los mitos griegos y algunas historias romanas también identifican a Lete como una ninfa, hija de Eris, la diosa de la discordia y hermana de muchas celebridades mitológicas como Disnomia (Desorden), Hisminas (disputas), Neikea (odios), y Ate (Ruina y la Insensatez), entre otras.

En ambos casos Lete personificaba el olvido después de una purificación, por eso la idea de llamar “mal de Lete” a la recurrente acción o intención de los nuevos gobiernos (sean del partido que sea) por borrar o intentar eliminar todo lo que sus antecesores hicieron sea bueno, malo o necesario.

El mal de Lete es una común, dolorosa y poco razonada acción de cambiar, liquidar o simplemente correr a los técnicos, a los expertos que hacen que las cosas ocurran o al menos fluyan. Claro que tiene que haber cambios, desde luego que debe existir rotación, pero no de golpe y de manera improvisada.

La teoría de la administración pública reconoce y recomienda un periodo de transición, de asimilación de los nuevos encargos y la forma de hacer las cosas.

Echar de golpe a las aguas del Lete a un equipo de trabajo o a formas probadas de hacer las cosas, significan un suicidio para quién encabeza el equipo, ya que además de los gastos que significan empezar de cero y prologar la curva de aprendizaje, tendrá que asumir los errores por desperdiciar el capital humano y la experiencia.

Por las condiciones laborales y corto de las administraciones, en los gobiernos municipales es más común el mal de Lete, pero también más comunes las improvisaciones, los despilfarros y el desorden.

Todos estamos a favor de mejorar, de tener mejores servicios, pero créanme que generalizar y echar todo lo pasado al Lete solo por ser del pasado es pésima idea.

No hay sesgo, ni dedicatoria, el mal de Lete va más allá de los partidos y los colores; es un mal del individuo, no es casualidad que Lete sea hija de la discordia y hermana del desorden, insensatez y las disputas.

Punto Final

Feliz año nuevo, que sea de prospero esfuerzo y tolerancia, mucha tolerancia y respeto.