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Por el bien de México

José Luis Guardado Tiscareño
~
10 de Enero del 2019 05:00 hrs
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 Esperemos que este nuevo año represente un verdadero y significativo cambio para nuestro país, un cambio por el bien de México y no solo del gobierno o del partido en el poder.
Imagen / Esperemos que este nuevo año represente un verdadero y significativo cambio para nuestro país, un cambio por el bien de México y no solo del gobierno o del partido en el poder.

El 2019 ha iniciado de manera acelerada, el nuevo gobierno ha pisado el acelerador a fondo, las acciones que ha emprendido el actual presidente han ido una tras otras que prácticamente ha sido incapaz de analizar a detalle cada una, pues mientras un día se hablaba de los “errores” en el presupuesto, al día siguiente ya se presentaban los detalles de una nueva Guardia Nacional y al otro se anunciaba la estrategia contra el “huachicoleo” y demás temas que simplemente han saturado los medios en todo el país. 

Son tantos los temas que a nivel nacional se atienden, que los temas locales ni siquiera han sido posibles de asimilar, el nuevo gobierno ha logrado que todo, y casi exclusivamente, gire en torno a la figura del presidente López Obrador. Hasta el momento el presidente ha tenido tal éxito, que ha logrado imponer la pauta sobre la agenda nacional que solo para él es prioridad, incluso ha tenido la capacidad de sobreponerse a temas que pudieran resultar incomodos o cuestionables con simples y burdos argumentos que señala como “errores”, simulando sinceridad y nobleza, a pesar de que pareciera haber muestras de dolo y autoritarismo. 

Y sorprendentemente ante todo esto, su popularidad y aceptación siguen sin sufrir daño alguno, las críticas y cuestionamientos más autorizados siguen sin hacer mella en la legitimidad del Señor Presidente, pues a pesar de la incertidumbre, arrepentimientos y dudas personales que seguro han empezado a surgir entre grandes sectores de la sociedad mexicana, simplemente no han encontrado espacio ni eco para convertirse en un clamor social. 

Hoy el “status quo” sin duda está siendo trastocado, aunque esto no signifique necesariamente que se estén eliminando los privilegios a la élite, la impunidad, ni si quiera la corrupción, pues a pesar de la prometida y tan ansiada transformación, lo cierto es que también se han dado muestras de conservar o simplemente trasladar a otra esfera los beneficios, privilegios e inmunidades que tanto han lastimado al pueblo de México. 

Lamentablemente en cuanto al respeto del Estado de Derecho queda mucho por hacer, pues no se puede acusar públicamente a presuntos responsables sin iniciar los procedimientos legales y judiciales necesarios; no avanzaremos ni mucho menos nos transformaremos hasta que no se aplique la justicia a los responsables de las acciones criminales y de corrupción que se acusa de los gobiernos pasados, para solo seguir utilizándolos con fines políticos. Eso también representa impunidad y corrupción.  

De igual forma no se puede ignorar la sensación de que se abusa de la legitimidad, y se usan de pretexto la corrupción del pasado o el disentir de las ideas para aplicar medidas intransigentes o autoritarias en contra de los trabajadores o los programas gubernamentales e incluso las instituciones creadas en el pasado, con tal de cobrar factura a los gobernantes anteriores o a los partidos opositores. 

Se tiene que gobernar no solo con legitimidad, si no construyendo consensos y en favor de nuestras leyes, instituciones y democracia, nunca en detrimento de ellas, ni mucho menos a cambio de enaltecer a una figura, aunque esta sea la del Presidente de la República. Esperemos que este nuevo año represente un verdadero y significativo cambio para nuestro país, un cambio por el bien de México y no solo del gobierno o del partido en el poder.