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El Día del Señor

Las bodas de Caná de Galilea

Fernando Mario Chávez Ruvalcaba
~
20 de Enero del 2019 05:00 hrs
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Liga Corta




Convertir agua en vino fue la primera de las señales realizadas por Jesús, según el Evangelio.
Cortesía / Convertir agua en vino fue la primera de las señales realizadas por Jesús, según el Evangelio.

ZACATECAS.- Se ha cerrado el ciclo navideño con el domingo pasado del Bautismo de Jesús, y ahora, con este domingo, recomienza el Tiempo Ordinario, en el cual se debe subrayar y celebrar, la pascua de Jesús, teniendo en el espíritu de nuestra Iglesia Católica, la firme esperanza de alcanzar las promesas divinas de salvación, hechas a nombre del Padre eterno por su Hijo Jesucristo y con la novedad que nos infunde el Espíritu Santo. 

La virtud sobrenatural de la esperanza cristiana recibida como germen vivo en nuestro bautismo y que debe crecer constantemente en nuestras vidas, es manifestada por el color litúrgico verde de los ornamentos sacerdotales y adornos y cantos corales apropiados en nuestras celebraciones eucarísticas, especialmente los domingos con los cuales cada domingo renovamos nuestra esperanza de vida eterna, con la alegría y paz de nuestras almas basadas en el misterio de la Resurrección del Señor. 

Hoy, esa paz, gozo y alegría, se renuevan en nuestros espíritus, con las lecturas de esta Eucaristía Dominical, con la contemplación, oración y gracia que se desprenden especialmente del hecho histórico de las Bodas de Caná de Galilea, que ahora después de esta Introducción contemplaremos y haremos nuestras las verdades que se nos comunican con la palabra de Dios, para renovar y sostener firmemente, nuestra esperanza cristiana todos los días de nuestra existencia.

El misterio de las bodas de Caná de Galilea

Debemos decir primeramente, que la escena evangélica que nos presenta el evangelista San Juan, tiene referencia a una bodas en Caná de Galilea, en donde los principales protagonistas no son los novios, sino la presencia de Jesús y de María su madre, quienes nos revelan “la hora de Jesús, salvador del mundo” y por intercesión de María, quien al faltar ya el vino de esas bodas, implora de su Hijo divino, socorro y aumento de alegría y abundancia de una manifestación que se llevó a efecto con el milagro que hizo Jesús, de convertir seis tinajas de agua en el vino exquisito y de calidad, cuando ya los comensales a la fiesta de bodas habían agotado el vino que se les ofreció, pero que después gozaron del vino excelente como el que el novio había dejado para que la fiesta no se terminara y todos gozaran de amor, fraternidad y abundante alegría. 

Este milagro operado por Cristo como primer signo de la salvación que él habría de llevar a cabo, manifestó su poder de Hijo de Dios hecho hombre y la enorme manifestación de su poder salvífico para rescatar a la humanidad del pecado y dar la plenitud de gracias que ha otorgado a los hombres para lograr su liberación del pecado y la muerte eterna.

Debemos decir primeramente, que la escena evangélica que nos presenta el  evangelista San Juan, tiene referencia a una bodas en Caná de Galilea, en donde los principales protagonistas no son los novios, sino la presencia de Jesús y de María su madre, quienes nos revelan “la hora de Jesús, salvador del mundo” y por intercesión de María, quien al faltar ya el vino de esas bodas, implora de su Hijo divino, socorro y aumento de alegría y abundancia de una manifestación que se llevó.

Encuentra la versión completa en www.imagenzac.com.mx 

Obispo emérito de Zacatecas*