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Historias humanas

Juan Aparicio Romero es un experimentado mecánico

Carlos Montoya
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22 de Enero del 2019 16:42 hrs
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Juan sabe lo que es pasar carencias y por eso le echa muchas ganas al trabajo.
Carlos Montoya / Juan sabe lo que es pasar carencias y por eso le echa muchas ganas al trabajo.

ZACATECAS.- La humildad y el trabajo, son las palabras que caracterizan a don Juan Aparicio Romero, de oficio mecánico, quien ha sabido imponerse a las difíciles circunstancias que le ha traído la vida, y a sus 60 años, continúa trabajando en lo que más le apasiona.

Su historia se remonta a la comunidad de Malpaso, Villanueva; de donde es originario y junto a sus hermanos tuvo que mudarse a la capital, en busca de una vida mejor.

Don Juan comentó que, al primer lugar donde llegaron a instalarse junto con sus padres, fue abajo de un puente que estaba en el perímetro de la actual biblioteca Mauricio Magdaleno y la colonia Lázaro Cárdenas.

“Colgábamos unas cobijas de cada lado y ahí acampábamos, así duramos unos meses, en lo que mis padres buscaban trabajo para darnos qué comer”, comentó don Juan Aparicio.

Sus dificultades las transformó en ideas que se convirtieron en hechos; uno de sus mayores logros, es haber estudiado en el Taller de Reparación para Vehículos del Ejército (Trave), donde prestó servicio por más de tres décadas, en el Campo Militar 1, en la Ciudad de México y en diferentes estados de la República.

“Entré analfabeta al Ejército, ahí hice la primaria, la secundaria y salí del Trave”, expresó don Juan, quien no dejó de actualizarse, al grado de obtener una especialidad en mantenimiento de vehículos militares, de los conocidos como Humvee.

Ese deseo de superarse lo llevó hasta Indiana, Estados Unidos; donde obtuvo esa especialidad, que ha representado su forma de salir adelante y tener una familia.

Junto con su esposa Raquel, ha sacado adelante a sus tres hijas y un hijo, a quienes ama y está orgulloso de que sean buenas personas, porque ese es el ejemplo que les da.

Don Juan Aparicio, actualmente tiene su taller en la antigua Carretera Panamericana, frente a las vías del tren de la colonia La Toma, a unos 400 metros del crucero a la Universidad de Durango.

Todos los días, desde las nueve de la mañana, llega listo para darles mantenimiento a los vehículos de todas las marcas que así lo requieran.

Dijo que, él ofrece mecánica en general y trata de dar solución a las anomalías que presenten todo tipo de vehículos, aunque aceptó que “yo me meto con las transmisiones automáticas”.

Su mayor satisfacción es que sus clientes regresen contentos por otro servicio, porque en el primero se le cumplieron las expectativas; para eso se esfuerza y es un orgulloso de su formación como profesional de la mecánica.

Don Juan Aparicio Romero, tiene un espíritu de guerrero que ha sabido hacerle frente a las adversidades y dijo que mientras tenga fuerzas suficientes, seguirá reparando carros, camionetas y camiones, con el único afán de que sus clientes se vayan satisfechos.