×
×
×
×


Búsqueda


Introduzca su búsqueda



X

Historias humanas

Andrés Garavito es un tradicional hojalatero

Carlos Montoya
~
31 de Enero del 2019 04:00 hrs
×


Compartir



Liga Corta




Andrés Garavito Luna, es la tercera generación de su familia que se dedica a la hojatería.
Carlos Montoya / Andrés Garavito Luna, es la tercera generación de su familia que se dedica a la hojatería.
Usa herramientas muy viejas, algunas del siglo 19.
Carlos Montoya / Usa herramientas muy viejas, algunas del siglo 19.
Usa herramientas muy viejas, algunas del siglo 19.
Carlos Montoya / Usa herramientas muy viejas, algunas del siglo 19.

ZACATECAS.- Don Andrés Garavito Luna, es la tercera generación de hojalateros en su familia, siendo su abuelo don Severo, quien inició esta tradición a la que le siguió su padre, también de nombre Andrés.

La familia Garavito, comenzó con un pequeño taller, ubicado en lo que hoy es la calle Aguascalientes, del Centro Histórico; donde estuvieron varios años hasta que se cambiaron a unos metros, en la calle Primero de Mayo.

Actualmente el señor Andrés, de 51 años; sigue ejerciendo este noble oficio en dicha calle, a donde llega todas las mañanas dispuesto a cumplir con los requerimientos de sus clientes.

“Hojalatero de tiempo completo, tengo desde los 15 años, pero desde los siete me iba al taller con mi papá para enseñarme las técnicas que se aplican en este trabajo”, comentó don Andrés.

Agregó que, tiene como reto, aportar para que este oficio artesanal siga perdurando, porque gradualmente la gente ha dejado de consumir artículos hechos a base de hojalata o lámina, y los ha sustituido por otros materiales, como el plástico.

Dentro de su negocio, que también es su taller, se pueden ver exhibidas algunas de sus creaciones, ya que considera que ser hojalatero implica ser creativo y es lo que él hace; de esta manera pueden observarse anafres, vaporeras, faroles e incluso herramientas para la extracción del aguamiel, conocidas como Venencia.

El trabajo que desempeña don Andrés no solo redunda en la elaboración de piezas de hojalata, sino que también repara algunos objetos, tales como los utilizados en las Morismas de Bracho: herencia que viene desde su abuelo y padre.

Ellos participaban como actores en estas celebraciones y fueron convirtiéndose en los reparadores oficiales, por ejemplo de las cornetas, bayonetas y mochilas de lámina, donde ponen sus bolillos, frutas y verduras; las cuales hasta la fecha, sigue fabricando al igual que los típicos cascos romanos.

“Los artículos que se utilizan en las Morismas, para mí son retos y eso es lo que me alienta a seguir haciendo mi trabajo de manera artesanal”, explicó don Andrés, quien aseguró que utilizan algunas herramientas más industrializadas como taladros, pero en su mayoría trabaja con herramientas que incluso ya no existen a la venta.

Tal valor histórico tiene su taller de hojalatería, cual si fuera museo que, aún cuenta con máquinas que son del siglo 19, y que sigue utilizando.

Los que más le gusta de su trabajo es que la gente se vaya conforme y lo relacionado a la tradición de las Morismas de Bracho, explicó orgulloso de lo que hace.

Dijo que a sus hijos los sacó adelante gracias este noble oficio, sin embargo, ellos decidieron dedicarse a estudiar, pero tiene los objetivos claros y seguirá dedicándose a esta actividad “lo que me resta de vida”.