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La fantástica vida que hay al cerrar el telón del Circo Atayde

Norma De Luna
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03 de Febrero del 2019 00:00 hrs
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El ballet se prepara antes de cada función para ofrecer espectaculares números artísticos.
Miguel Alvarado / El ballet se prepara antes de cada función para ofrecer espectaculares números artísticos.
'Popotitos' es uno de los payasos del Circo Aurelio Atayde.
Miguel Alvarado / 'Popotitos' es uno de los payasos del Circo Aurelio Atayde.

ZACATECAS

“Las personas de circo tenemos una vida doblemente hermosa en comparación a las otras personas; a veces nos ven con tristeza por la manera en que se cree que vivimos, pero la verdad es que es toda una aventura”, dijo Fernanda Morales, bailarina del Circo Aurelio Atayde.

El Circo ofrece espectáculos artísticos muy variados, están formados por actuaciones complementarias y el objetivo principal es divertir al público; intervienen payasos, bailarines, acróbatas, malabaristas, magos y más.

Desde enero de 1888, Raúl Morales Fonseca, fundó Aurelio Atayde, uno de los circos más reconocidos y grandes, ha viajado por muchos lugares y es de los favoritos de los mexicanos.

La enome carpa roja, característica de un buen circo, es más que solo un techo que adorna los espectáculos, cuando las los reflectores se apagan y se va el público, apenas comienza la vida.
Se ha cree que por su vida de “nómadas”, las personas que se dedican al circo sufren mucho o tienen un estilo de vida incomodo, pero según ellos es todo lo contrario.

Para que las personas puedan disfrutar de un espectáculo lleno de alegría son necesarias las manos y el talento de 120 personas, desde los responsables de taquilla, los de las dulcerías, los vendedores de suvenires, el equipo de luces y sonido, bailarines, coreógrafos, alambristas, payasos, elencos de shows especiales, administración y más.

Todos ellos forman una enorme familia, que por decisión han dedicado su vida entera al circo, es el lugar donde se recibe y celebra la vida y hasta la muerte.

Detrás de donde se instala la carpa, se colocan las viviendas de todo el equipo de trabajo, muchos remolques forman una pequeña comunidad, cada familia tiene espacio propio donde hacen su vida diaria, tienen agua caliente, salas, cocinas, comedores, recamaras e incluso jardines.

“Nuestra casa es muy parecida a las normales, solamente con unas rueditas, es muy cómodo tenemos camas, cocina, baños, espejos, televisiones, internet, tenemos todo". 

Dijeron que es muy bonito el hecho de vivir para un circo, una de tantas ventajas es que se conocen muchos lugares, culturas y personas.

“Un día normal te levantas, preparas tu almuerzo, limpias tu casa, flojeas un rato, si quieres salir a conocer el lugar te juntas con las vecinas y esperas el mejor momento del día que es la hora de la función”, compartió Yulissa Zamudio, integrante del ballet.

Por ley, todos los integrantes de circos deben tener educación básica, por lo que todas las mañanas los más pequeños asisten a preescolar, primaria, secundaria y hasta a preparatoria. 
A todos los niños los mandan a la escuela, hacen sus horas normales, tienen recreo y se les impulsa hasta donde ellos quieran.

“Nadie nos obliga a ser parte del circo, tengo un primo que no le gusta esta vida y se estableció en San Luis Potosí, si quieres entras y si no, no”, dijo Monse Ibarra.

Aseguraron que el mejor momento del día inicia a las 3 o 4 de la tarde, según los horarios de las funciones, se bañan y comienza el espectáculo, se maquillan, se peinan y alistan todas sus cosas para estar frescos para el público.

“Amo el circo, mi vida es entera el circo, aquí nací, estudié y he hecho los mejores lazos, no me imagino vivir fuera de aquí, no es algo que quiera para mi vida”.

Vivo más feliz con mi personaje 

Omar Zamudio da vida a Popotitos, un payaso muy alegre y especial, “tenemos la responsabilidad de hacer que la gente olvide sus problemas por medio de la risa, aunque nosotros estemos mal, hay que saber dejar de lado un mal día”.

Lo más importante es el ritual del maquillaje de un payaso, “este momento me gusta mucho he comprobado que soy más feliz maquillado, que, sin mi personaje, amo lo que hago, me fascina mi personaje”, compartió Popotitos.

Cuando él comienza a maquillarse su estado de ánimo cambia radicalmente, de manera mágica su día da un giro y eso le emociona mucho ya que el personaje del payaso es un desahogo para él.

Los colores en su rostro suelen ser tenues pues el aspecto que quiere dar es alegre y cercano con los niños y no crear miedo. “A partir de prueba y error yo cree mi maquillaje es mío y no va a cambiar”.

La parte esencial es la nariz, es algo característico y jamás debe de faltar, tienes que ser clásico, agradable, es el toque final, comentó.

La voz del circo

Una pieza fundamental en el circo es la del maestro de ceremonias, un hombre fresco, alegre y sonriente que conecta y prepara al público con el elenco.

Francisco Flores, tiene esa honrosa tarea, “Siempre quise estar en un circo, no sabía de qué, pero después lo descubrí, necesitas interactuar con las miradas, dirigirte a la audiencia y eso es otro rollo”, dijo Francisco. La voz se convierte en su mayor herramienta de trabajo por lo que se debe cuidar”.