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Andropausia

Antonio Sánchez González
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08 de Febrero del 2019 04:00 hrs
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Liga Corta




Desde que comenzó la especulación sobre este tema hace más de 60 años, la menopausia masculina, también llamada andropausia o síndrome del hombre irritable, ha entrado tanto en nuestras costumbres idiomáticas como en el drama popular. Sin embargo, a pesar de la creciente conciencia de que, en un momento determinado de la vida, los hombres sufren cambios hormonales de la misma manera que las mujeres, la prueba de su existencia ha eludido la ciencia.

A medida que aumentó la popularidad del concepto, los científicos, que una vez lo rechazaron, asumieron que cuando menos tenía caso investigarlo. Hace dos décadas, el prestigioso British Medical Journal publicó un debate sobre el tema y el gobierno de los Estados Unidos invirtió cientos de millones de dólares para tratar de responder de una vez a la pregunta: “¿Existe la menopausia masculina?”.

A propósito, hace algunos años, dos estudios clínicos efectuados simultáneamente y publicados en prestigiados medios especializados llegaron a conclusiones dramáticamente diferentes. Uno encontró que incluso las ovejas y venados sufren de sus síntomas. El otro concluyó que la vida comienza a los 40 años, y que la menopausia masculina es solo producto de los departamentos de mercadotecnia de las compañías farmacéuticas, justamente como el Día del Padre fue creado por especialistas similares por encargo de los fabricantes de tarjetas.

Uno de esos investigadores estaba convencido de que esta menopausia, él prefería llamarla andropausia, afecta a un gran número de hombres y se trata fácilmente con terapia de reemplazo hormonal, con testosterona en lugar del estrógeno administrado a mujeres menopáusicas.

Entonces, escribió tres libros e infinidad de artículos sobre el tema, estableció una clínica para hombres y una Sociedad de Andropausia para promover la causa. En pocos meses, involucró a cientos de pacientes en el tratamiento con dosis regulares de testosterona.

“Estos hombres han estado acostumbrados a correr sus vidas con combustible de alto octanaje y luego encontraron que su rendimiento disminuía en el trabajo y el dormitorio. Los hombres quieren vivir sus vidas como una batería alcalina: con toda su potencia hasta el final “, argumentaba. Los síntomas siguen un patrón. A cualquier edad entre 30 y 70 años, pero por lo general en la década de los cincuenta, algunos hombres se vuelven impotentes, carecen de energía, se debilitan físicamente, se duermen después de cenar, se desempeñan mal en el trabajo y, notablemente, se ponen de mal humor.

El mismo médico trataba a los pacientes con píldoras diarias de testosterona o implantes de la medicina que duraban meses, un tratamiento que, según sus apreciaciones, cambiaba sus vidas:

"Me han contactado cientos de miles de pacientes. Sus matrimonios y sus empleos se estaban desmoronando. Una vez que comienzan la terapia de reemplazo hormonal, los efectos son obvios. Está transformando a la gente y salvando matrimonios”.

El doctor Carruthers -ese era el apellido del investigador-, de 64 años, estaba tan convencido de sus conclusiones que tomó testosterona por décadas. Encontró, también, que cuando los hombres que producían menos testosterona abandonaron la terapia de reemplazo hormonal, se volvieron irritables y deprimidos.

Sin embargo, los hallazgos fueron contradichos por otro estudio que sugería que la menopausia masculina es un mito en lo que respecta al rendimiento sexual de los hombres y que no tiene sentido la idea de que los hombres deberían tomar hormonas de reemplazo para protegerlos de la depresión relacionada con la supuesta condición.

Más allá de elucubraciones médicas individuales, parece muy probable que las disquisiciones sobre este y temas afines es debida al cambio en las actitudes del público a ‘una población de hombres mayores en una cultura obsesionada por los jóvenes. Los hombres quieren seguir siendo jóvenes por más tiempo, por lo que las compañías farmacéuticas ven la posibilidad de enormes ganancias.

Pfizer marcó la tendencia con Viagra. Y las disquisiciones populares traen ideas como los de la menopausia masculina a la atención de un gran número de personas.