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Historias humanas

Don Fede, un mil usos con mucha vocación

Carlos Montoya
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12 de Febrero del 2019 04:00 hrs
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Ha realizado trabajos de todo tipo, pero lo que le apasiona son las máquinas de coser.
Carlos Montoya / Ha realizado trabajos de todo tipo, pero lo que le apasiona son las máquinas de coser.
Para él son todas unas piezas de colección.
Carlos Montoya / Para él son todas unas piezas de colección.

ZACATECAS.- Don Federico Blas López, de 62 años, nació en 1957 en San Agustín Mextepec, Estado de México, y se considera un “mil usos”, ya que ha trabajado como albañil, chofer, escolta, entre muchas otras cosas más, pero es en la reparación de máquinas de coser, donde descubrió que tenía un talento para un oficio al que pocos se dedican.

Su padre, don Pedro Blas Medina, también se dedicaba a este oficio; sin embargo, el señor Federico dijo que nunca le quiso enseñar el proceso de mantenimiento de estas herramientas y no lo quedó de otra más que aprender viendo.

Fue en el año de 1984, cuando don Fede se dedicó de lleno a reparar máquinas de coser y abrió su pequeño taller en la Ciudad de México, donde permaneció hasta 1999, y al poco tiempo se mudó a Zacatecas, donde actualmente sigue dedicándose a esta noble labor.

A esta bizarra capital llegó porque “Dios así lo quiso”, ya que también se dedica al campo misionero, vocación que descubrió a los 5 años de edad, cuando escuchó un canto religioso y se acercó con las personas que lo interpretaban.

Desde entonces se considera misionero, pues en su familia había quienes tenían problemas con el alcohol de los cuales no quería ser parte.

“Dios me dijo que me viniera a Zacatecas, porque esta ciudad va a cambiar para bien, a Dios le debo mi talento, por eso vine aquí a aportar un poquito de mi conocimiento,” expresó don Federico Blas, quien se considera orgulloso de ser un indígena mazahua, etnia originaria de lo que hoy es la ciudad de San Felipe del Progreso en el Estado de México.

Agregó que, hasta antes de dedicarse por completo a la reparación de máquinas de coser, fue durante muchos años albañil, oficio que también sigue ejerciendo cuando se le solicita y además del que gusta enseñar a sus clientes si se lo piden; también trabajó como guardaespaldas con el expresidente Miguel de la Madrid, cuidando a sus familiares.

Ya consolidado en el mundo de la reparación y mantenimiento de máquinas de coser, don Federico capacitó a su hermano Eliseo Blas, quien también tiene su propio negocio en el Estado de México.

Aquí en Zacatecas, tiene su taller donde también vende accesorios para licuadoras en el callejón del Tráfico, casi a un lado del mercado El Laberinto en el Centro Histórico donde ofrece sus servicios de lunes a sábado desde las 9 la mañana hasta las 7 de la tarde.

En la ciudad es uno los pocos reparadores de máquinas de coser e incluso en el estado, porque tiene clientes que vienen de municipios como Valparaíso y Jalpa así como de otras ciudades del país como Monterrey y Veracruz.

“El servicio consiste en un ajuste general a la máquina, se desmonta y monta por completo, si vemos que tiene partes dañadas se las cambiamos, todavía existen refacciones yo tengo aquí máquinas de 1827 como exhibición pero las personas que tengan una de estas se las podemos reparar y dejarla funcional”, aseguró don Federico.

Es así como don Blas se gana la vida, en una actividad que me gusta hacer y a la que está dispuesto a seguirse dedicando hasta que Dios se lo permita ya que a él le debe su talento.