×
×
×
×


Búsqueda


Introduzca su búsqueda



X

Rapiña y Punto Final

Pablo Torres Corpus
~
06 de Marzo del 2019 08:08 hrs
×


Compartir



Liga Corta




Por Pablo Torres Corpus
Imagen / Por Pablo Torres Corpus

Se ha vuelto costumbre que cada vez que vuelca un camión con carga, acudan a saquear la mercancía, si son cervezas más rápido y con más ganas “limpian” el lugar de los hechos.

Esta costumbre es sumamente peligrosa, los riesgos de otro accidente se multiplican por el número de personas que saquean el producto, los mirones y los conductores de otros vehículos que son distraídos o por la invasión de carriles. Si además llevan niños a surtirse del accidente el peligro es mayor.

Aunque la “rapiña” es muy popular y pocos resisten la oportunidad de practicarla, social y mediáticamente es muy criticada, los usuarios de redes sociales se ofenden y hierben en adjetivos contra los “rapiñeros”.

Sin embargo, la rapiña no pudiera ser tan mala para los transportistas, por el contrario, les puede favorecer.

Hace poco criticaba la rapiña a un camión que trasportaba cerveza, hasta que un amigo transportista me dijo que una vez volcada la unidad, lo mejor que podía pasarle era que llegaran los “rapiñeros” y se llevaran todo el producto que se había salvado para poder declarar ante la aseguradora pérdida total.

Me explicó que si nadie se llevaba el producto en buenas condiciones tenían que declarar pérdida parcial, y eso significaba recolectar, verificar y contar lata por lata, lo que hacía más que largo el proceso, era extenuante y mantenía la unidad en la vía por horas, aumentando las pérdidas para el transportista.

La rapiña en siniestros con productos pequeños es de gran ayuda, ya que además de poder declarar pérdida total, el transportista no tiene que “limpiar” los caminos.

Me platicó que la rapiña es tan necesaria que cuando los accidente ocurren lejos de ciudades tienen que hacer “maniobras especiales” con la unidad a fin de romper más producto y reducir los tiempos de los trámites.

Explicaba que la rapiña era un problema cuando la mercancía no está asegurada y el transportista tenía que asumir las pérdidas, pero que estos casos eran cada vez menos debido a las normas para el autotransporte.

Punto Final
Sigo sorprendido por la versión, pero le encuentro lógica a lo dicho por mi amigo transportista. Lo que sigo sin entender es la necesidad de arriesgar la vida por unas latas de cerveza o unos tomates.