×
×
×
×


Búsqueda


Introduzca su búsqueda



X

El Día del Señor

Cristo al experimentar las tentaciones del demonio, nos enseña a ser fuertes en la prueba

Fernando Mario Chávez Ruvalcaba
~
10 de Marzo del 2019 04:00 hrs
×


Compartir



Liga Corta




Según las escrituras, Jesús 
fue tentado en tres ocasiones por el demonio.
Cortesía / Según las escrituras, Jesús fue tentado en tres ocasiones por el demonio.

ZACATECAS.- Con el pasado Miércoles de Ceniza, hemos comenzado el tiempo litúrgico de la Cuaresma correspondiente al presente año y en el Ciclo C. 

Este tiempo es fuerte en el ritmo del año litúrgico y en la vida cristiana comunitaria y personal.
Para los creyentes de nuestra Iglesia Católica, el objetivo global de la Cuaresma es la renovación de nuestra opción bautismal, es decir, la resurrección con Jesucristo a la vida nueva de Dios, una vez muertos al pecado y el camino para alcanzar esta meta es la sincera y efectiva conversión del corazón, de la mente y de la conducta, mediante la escucha de la Palabra de Dios, el servicio a los hermanos, la penitencia corporal, la limosna penitencial, la oración y la fidelidad radical al Señor Dios, como Cristo en la soledad del desierto. 

Pero debemos subrayar, que más que un espacio de tiempo limitado de cinco semanas, la Cuaresma es toda una actitud permanente de nuestra vida cristiana, porque supone llevar a efecto con la gracia divina nuestra conversión permanente. 

Es en síntesis vivir con un estilo auténtico de vida cristiana en el mundo actual, tan complejo y tan denso en sus múltiples manifestaciones culturales positivas y negativas. 

Es desde luego, un tiempo de sobria manifestación de la intensidad de vivir, ciertamente con espíritu penitencial de renovación espiritual, sólida y coherente. Como vemos en Jesús, el desierto cuaresmal es madurez y afirmación de la propia identidad y revisión  de vida, es equilibrio, optimismo y fuerza que nos da Dios. 

Por esto la Cuaresma debe ser un tiempo también alegre en su sobriedad, ya que nos conduce claramente a vivir la Pascua de Resurrección de Jesucristo nuestro Señor.

Las tentaciones de Jesús por el demonio, en la soledad del desierto 

En el evangelio de hoy, según San Lucas, Jesús es tentado, puesto a prueba como hombre que era, “probado en todo exactamente como nosotros, excepto en el pecado” (Heb 4, 15). 

La victoria que él conquistó, reafirmó su divinidad de Hijo de Dios, asumiendo al mismo tiempo, su debilidad de carne mortal, pero bajo el dominio supremo de su divinidad. 

Así, Cristo también, fue absolutamente fiel a su misión mesiánica para salvar a los hombres y al cosmos entero asociado a la suerte de ellos. Contemplemos pues, las tentaciones de Jesús por el demonio, en la soledad impresionante del desierto.

El evangelio de San Lucas nos refiere que Jesús, lleno del Espíritu Santo, regresó del Jordán y conducido por el mismo Espíritu, se internó en el desierto, donde permaneció durante cuarenta días y entonces fue tentado (puesto “a prueba”) por el demonio. Fueron tres esas tentaciones, a saber:

1ª Jesús durante esos días de retiro, no comió nada y cuando se completaron tuvo hambre, entonces el diablo le dijo: “Si eres el Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan”.

2ª Después el diablo lo llevó a un monte elevado y le hizo ver todos los reinos de la tierra y le dijo:

"A mí me ha sido entregado todo el poder y la gloria de estos reinos, y yo los doy a quien quiero. Todo esto será tuyo, si te arrodillas y me adoras. Jesús le respondió: “Está escrito: ADORARÁS AL SEÑOR, tu Dios, y a él, sólo servirás”.

3ª Finalmente, el demonio lo llevó a Jerusalén, lo puso en la parte más alta del templo y le dijo: “Si eres el Hijo de Dios, arrójate desde aquí, porque está escrito: Los ángeles del Señor tienen órdenes de cuidarte.

Obispo emérito de Zacatecas*