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Historias humanas

Don Horacio es un comerciante de toda la vida

Carlos Montoya
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14 de Marzo del 2019 04:00 hrs
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Horacio y su familia elaboran todos los productos que venden.
Carlos Montoya / Horacio y su familia elaboran todos los productos que venden.
.Ofrece ates y chocolate de metate.
Carlos Montoya / .Ofrece ates y chocolate de metate.

ZACATECAS.- Desde niño, sus padres le enseñaron que, para hacerse de sus cosas, las tenía que conseguir a base de trabajo y fue así que desde entonces, don Horacio de Loera Dávila, se ha ganado la vida vendiendo productos del campo en los tianguis.

A los 17 años, se enseñó a preparar las tradicionales gorditas de cuajada, trigo y maíz quebrado, en la comunidad del Tepetate, en el municipio de Genaro Codina, donde vive feliz con su familia quien le ayuda a elaborar sus mercancías que traer a vender a la capital.

Cada miércoles, don Horacio llega temprano al tianguis de Tres Cruces, frente al estadio, para instalar su pequeño pero bien surtido puesto, cuando acomoda sus productos que hace artesanalmente con leña y en hornos de piedra.

Los viernes y los sábados, también se instala en el Mercado de Abastos y los otros días se dedica a la elaboración de sus productos en su pueblo, del que se siente orgulloso.

Entre los alimentos que ofrece y de los que presume son totalmente orgánicos se pueden observar huevos, que sus gallinas ponen cada día; también don Horacio de Loera sabe preparar los derivados de la leche, como el tradicional jocoque, requesón y quesos frescos.

Para quienes quieran endulzar su paladar, el señor Horacio les lleva cajetas de membrillo o ates como también se les conoce, chocolate de metate y pinole hecho de maíz tostado, del cual se obtiene una harina que se endulza.

En su puesto no pueden faltar las tortillas de maíz hechas a mano, y las ofrece en diferentes tamaños, porque considera que una buena comida con una buena tortilla, no tiene precio.

Comentó que, él disfruta venir a la capital del estado a vender sus mercancías, porque representan su forma de vivir durante 47 años, y este trabajo le ha dado una familia a la que ha sacado adelante.

Otro aspecto que le gusta de su “chamba”, es la sana convivencia entre personas y que se vayan satisfechos y regresen otra vez por algunos de sus productos es su deleite y motivación para seguir en este trabajo.

Don Horacio dejó en claro que el comercio es su pasión y lo seguirá haciendo hasta que sus fuerzas se lo permitan, siempre con la mejor disposición de servir al cliente.