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Reflexiones

El nido vacío

Isabel Orendain
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22 de Marzo del 2019 12:36 hrs
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Liga Corta




Las formas de sobrellevar esta etapa son diversas y la pareja es un apoyo importante en ella.
Cortesía / Las formas de sobrellevar esta etapa son diversas y la pareja es un apoyo importante en ella.

Al tener amigas de la edad, generalmente pasas por las mismas situaciones de la vida. Te casas y tienes hijos en la misma época, muchos de sus hijos son compañeros de los tuyos en la escuela, van a las mismas piñatas, a las mismas primeras comuniones.

Los temas que pláticas con ellas son de interés común y siempre, entre todas, hay una retroalimentación de consejos y experiencias que de seguro te ayudan si los necesitas en ese momento.

Por la edad en la que estamos la mayoría de mis amigas y yo, estamos pasando por la situación en que  nuestros hijos están en la universidad y la mayoría de ellos salieron fuera a estudiar. A pocas les quedan uno o dos hijos en la escuela, pero la mayoría estamos solas con nuestro marido.

Ahora que en la psicología y sociología modernas hay un síndrome para todas las situaciones de la vida, nosotros estamos pasando por el que se llama el Síndrome del Nido Vacío.

La definición que encontré es que el Síndrome del Nido Vacío es una sensación general de soledad que los padres pueden sentir cuando sus hijos abandonan el hogar. También explica que es más común en las mujeres, pero puede ocurrir en ambos sexos y que al irse de casa e independizarse, los hijos dejan una gran ausencia en el hogar familiar y los padres pueden llegar a sufrir tanto que necesiten ayuda profesional para superarlo.

Los síntomas entre mis amigas son variados, desde la tristeza profunda por ver la casa vacía, por asomarse los cuartos y verlos ordenados, por ya no desvelarse ni estar con el pendiente de que salieron de fiesta; hasta la desgana de hacer las tareas de la casa como cocinar, ordenar la despensa, lavar, planchar.

Al principio a todas nos ha pasado que ya no sabemos cuánta comida hacer, se nos ha echado a perder la comida en el refrigerador, no gastamos tanto dinero en comida, las tardes se hacen eternas, y lo más importante es que hemos sentido que con nuestro marido, como pareja,  nos hemos unido más.

Hay que reflexionar y ver el lado positivo de tener el nido vacío. Como en todas las situaciones de la vida lo que más importa es nuestra  actitud. No hay que alejarnos de nuestra pareja ni de nuestros hijos ausentes. No hay que hacernos las víctimas y echarles en cara que nos dejaron solos, si les dimos alas no se las podemos cortar.

Este es un buen momento de buscar con nuestra pareja actividades que nos unan como ir al cine, buscar buenos programas y series de televisión, ir a clases de baile, salir a museos, viajar, salir con otras parejas, cocinar una noche juntos.

Con los hijos hay que ponerse fechas periódicas para irlos a ver o para que ellos nos visiten. Que se hayan ido no quiere decir que no debes ver por ellos o interesarte por sus cosas. Es muy importante estar al pendiente de ellos pero sin tanta intensidad, sin llegar al grado de que ya no te quieran ver. 

También para uno como persona, este es un muy bien tiempo para hacer lo que siempre has querido y no podías porque no tenías tiempo, como aprender otro idioma, ir a clases de pintura, practicar un deporte, hacer algún bien a la sociedad, ir a hospitales, orfanato, dar clases, tejer, reencontrarte con amigas y disfrutar la vida y descansar.

Como todo en la vida hay que ver esta etapa como algo normal que nos pasa a todos, que es un reto más del que vamos a salir y que con nuestra actitud positiva vamos a ser más felices nosotros y los de nuestro alrededor.