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El Día del Señor

Conversión urgente y oportuna, antes que sea tarde

Fernando Mario Chávez Ruvalcaba
~
24 de Marzo del 2019 04:00 hrs
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Liga Corta




El arrepentimiento es un paso clave 
para la renovación bautismal de esta Cuaresma.
Cortesía / El arrepentimiento es un paso clave para la renovación bautismal de esta Cuaresma.

Los días pasan rápido y ahora, celebramos ya el tercer Domingo de Cuaresma.

Desde este domingo y los que faltan para completar la Cuaresma, la liturgia de la palabra se centra abiertamente, en el tema de la conversión o arrepentimiento para nuestra renovación bautismal. 

Es la necesidad que tenemos de una conversión sincera para con Dios que abarca a los hermanos y al cosmos entero. Conversión urgente y oportuna, antes de que sea tarde.

Ciertamente Dios Padre es lento a la ira y rico en misericordia y amor. Él no se complace en la muerte de los pecadores, pero pide seriamente que vuelvan a Él, pues de otra manera al ser justiciero, puede condenar y separar eternamente a los que son infieles y recalcitrantes. El arrepentimiento de nuestros pecados es precisamente la respuesta adecuada a la paciencia de Dios (evang.))Así, habremos asimilado la lección del pueblo de Israel (2ª.lect.) a quien Dios reveló su nombre y lo liberó de la esclavitud de Egipto por medio de Moisés, legislador y guía de ese pueblo por el desierto y hacia la tierra de promisión (1ª.lect.). 

Entremos, pues, al cuerpo doctrinal de esta homilía y luego sacar consecuencias prácticas para nuestra vida renovada por este tiempo de penitencia y perdón.

La parábola de la higuera estéril refleja la misericordia de Dios y manifiesta su paciencia que espera siempre de nosotros, frutos de verdadera conversión.

El evangelio de hoy, tiene dos unidades bien diferenciadas: 1ª. Comentario de Jesús a dos tristes acontecimientos: muerte violenta de unos galileos por Herodes y derrumbamiento de la Torre de Siloé que aplastó a dieciocho hombres.2ª. La parábola de la higuera estéril. Ambas unidades coinciden en la urgencia de la conversión, antes de que se agote la paciencia de Dios. Arrepentirse, volverse a Dios dejando de lado los pecados para ser perdonados por Dios clemente y misericordioso, es la respuesta y actitud adecuadas.

Puntualizamos que se trata de una conversión urgente y oportuna, distinguiendo, que existe mucha diferencia entre vivir la urgencia de la conversión como una amenaza o como una invitación amorosa y liberadora. 

Por otra parte, en el caso de amenaza, ante el juicio divino que a todos toca y hace tener angustia y temor, si somos humildes y reconocemos nuestras infidelidades pecaminosas, experimentamos de inmediato el consuelo del perdón, la seguridad del amor sin fronteras de parte de Dios que nos salva, nos conforta y nos hace ser fieles a su voluntad para fiarnos siempre en sus divinas promesas de salvación y que nuestro gozo y seguridad se finquen en el cumplimiento de la voluntad divina a ejemplo de Cristo, quien siempre manifestó con palabras y obras, que su manjar era cumplir con la voluntad de su Padre santo y bueno.