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Historias humanas

Don Pancho dedica su vida a reparar zapatos

David Castañeda
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11 de Abril del 2019 04:00 hrs
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Su esposa le ayuda en el negocio.
David Castañeda / Su esposa le ayuda en el negocio.
Tiene su taller de reparación en Tres Cruces.
David Castañeda / Tiene su taller de reparación en Tres Cruces.
La calidad en su trabajo le ha permitido vivir de este oficio.
David Castañeda / La calidad en su trabajo le ha permitido vivir de este oficio.
Dice que las mujeres son sin duda sus mejores clientas.
David Castañeda / Dice que las mujeres son sin duda sus mejores clientas.

ZACATECAS.- Don Pancho González encontró desde pequeño la vocación de ser zapatero, y durante más de tres décadas, ha demostrado ser uno de los mejores.

Es un hombre de pocas palabras, pero de mucho trabajo, y debido a ello, desde los 10 años de edad dejó la escuela para dedicarse a reparar zapatos.

Dicho oficio lo ha mantenido desde su infancia hasta la fecha, incluso, actualmente su taller de reparación de calzado es atendido por él y su familia, principalmente su esposa María, que siempre está apoyándolo.

Francisco platicó que cuando tenía 10 años, estaba en cuarto o quinto grado de primaria, cuando comenzó a trabajar en un taller de calzado, recordó que empezó lustrado calzado y al poco tiempo ya hacía sus primeras reparaciones.

Fue algo que se le dio de forma natural y desde hace 34 años no lo ha dejado de hacer.

Anteriormente trabajaba de ayudante y recibía 150 pesos semanales, y fue que con su esfuerzo, y el apoyo de su familia, que Francisco decidió emprender su negocio y desde hace aproximadamente 18 años, puso su taller en Tres Cruces.

El Taconazo, fue como decidió bautizar su taller y gracias a su empeño, calidad en sus trabajos y buenos precios, se ha mantenido como uno de las mejores opciones para lustrar o reparar el calzado.

“Las mujeres sin duda alguna son mis mejores clientas”, dijo Francisco, ya que hay ocasiones que hasta una sola le lleva hasta 20 pares de zapatos.

Desde una costura, hasta reparaciones laboriosas, día a día Francisco siempre cumple con sus clientes, aunque comentó que han existido algunos que le han llevado calzado irreparable, esto debido al apego emocional de los dueños y en estos casos es donde les ha tenido quedar mal.

Entre su familia y algunos ayudantes, mientras la vida le permita a don Francisco, él seguirá dedicándose a reparar calzado.