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Historias humanas

Juan Gerardo llena las calles con sus alebrijes

Carlos Montoya
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13 de Abril del 2019 10:24 hrs
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Juan es originario del estado de Guerrero.
Carlos Montoya / Juan es originario del estado de Guerrero.
Llena las calles de color con sus artesanías.
Carlos Montoya / Llena las calles de color con sus artesanías.
Sus clientes son nacionales e internacionales.
Carlos Montoya / Sus clientes son nacionales e internacionales.

ZACATECAS.- De jueves a domingo, las calles de la capital zacatecana reciben a Juan Gerardo Reyes, quien llega desde Fresnillo a la capital para pintarla de colores con sus típicos alebrijes, que él mismo elabora desde hace 19 años.

Don Juan, es originario del estado de Guerrero, donde a la edad de 13 años, comenzó haciendo éstas pintorescas artesanías, que son típicas en aquella región del país junto con Oaxaca; fueron sus padres quienes le enseñaron las técnicas para realizarlas.

A Zacatecas llegó hace 15 años tras una pequeña estancia de Aguascalientes, donde conoció a un amigo zacatecano que lo invitó a esta tierra de cantera rosa y corazón de plata.

Fue una decisión difícil, aunque muy bien analizada y, decidido, Juan Gerardo dejó en Guerrero a su familia en busca de mejores oportunidades de trabajo y una mejor calidad de vida; sin embargo, no está tan distanciado de ellos, puesto que, una vez al mes acude a visitarlos.

Otras de las razones por las que viaja con frecuencia a su estado natal, es para traer la madera que extrae de los árboles conocidos como el Tejoruco y del Limoncillo, con la cual elabora sus figuras como son los alebrijes, las maracas, algunas jarras y flautas para los niños.

Don Juan tiene 10 hijos: cinco hombres y cinco mujeres; todos son artesanos y se dedican a la elaboración de estas piezas que, al acomodarlas en una banqueta, forman una sinfonía de colores que atraen hasta la más tímida mirada.

“Me tardo un día entero en pintar un ciento de figuras, pero eso solo es la pintura, porque el dibujo es aparte y eso es más tardado”, explicó don Juan, quien dijo que su trabajo implica paciencia, mucha dedicación y amor a la artesanía. 

Dijo que, a Fresnillo, llegó a instalarse porque allá es más económico pagar una renta; en el centro de esta cabecera municipal, vende sus piezas de lunes a miércoles.

Una de las cosas que don Juan más disfruta de su trabajo, es que le ha dado la posibilidad de conocer muchas partes del país donde también estuvo trabajando por periodos más cortos, como Oaxaca, Puebla y Morelos.

En Zacatecas dijo estar contento y se considera un zacatecano más; sin embargo, no olvida sus raíces, que las trata de plasmar en cada fino detalle que conforman a sus figuras de madera que llaman la atención de mexicanos y extranjeros, que al llevarse una de ellas se llevan un pedacito de México.