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Pseudodemocracia

José Luis Guardado Tiscareño
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02 de Mayo del 2019 07:09 hrs
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Liga Corta




El camino hacia un México mejor no es por la vía de la polarización social ni la competencia entre gobiernos de diferentes partidos.
Imagen / El camino hacia un México mejor no es por la vía de la polarización social ni la competencia entre gobiernos de diferentes partidos.

El respeto a la crítica social que puede hacerse en contra del gobierno en turno es parte fundamental de una democracia funcional, además da muestras de una participación ciudadana activa y del respeto por los derechos y libertades individuales y sociales en cualquier país que presuma ser democrático y hasta cierto punto desarrollado.

Es necesario reconocer que la libertad de expresión, así como los espacios donde esas críticas y opiniones se vierten siguen prevaleciendo, aunque también es necesario señalar que lamentablemente no han sido del todo respetadas. Con el cambio de régimen político en nuestro país, luego del triunfo de MORENA en las pasadas elecciones, es de llamar la atención como ante cualquier crítica u opinión cuestionando al actual gobierno, han surgido una serie de reacciones, que más allá de exhibir su intolerancia, el excesivo culto a la personalidad del presidente y el preocupante posicionamiento sectario que no hace más que dividir y polarizar al país, ha dado muestra de un autoritarismo y adoctrinamiento que llevan al debilitamiento democrático de nuestro país

Todas las mañanas desde Palacio Nacional es dictado este tipo de acciones que parecieran dar línea a todo aquel simpatizante, militante y hasta funcionario público que trabaja para el gobierno federal, todas las mañanas desde el espacio más alto de poder se desacredita, minimiza, ridiculiza y hasta se ignora cualquier crítica o cuestionamiento que no vaya acorde a la postura del presidente.

Peor aún es que en el afán de minimizar cualquier intento de crítica de la oposición, se ha optado por la demagogia, la simulación y la mentira, prueba de ello son las declaraciones que aseguraban haber realizado consultas públicas donde todos los habitantes de la zona estaban de acuerdo con la construcción del otro nuevo aeropuerto; declaraciones que al siguiente día fueron contradichas por Consejos de Derechos Humanos participantes en la región y hasta por el secretario de la SEDATU.

De igual forma preocupa la manera en que se ha venido demeritando procedimientos tan legítimos y eficaces para el fortalecimiento democrático como lo son las consultas populares, pero aquellas consultas realizadas desde la neutralidad, la objetividad, la transparencia, el rigor metodológico y la representatividad, que además tienden a ser vinculantes legalmente y hacen participes pero también corresponsables de las decisiones públicas a los ciudadanos, y no aquellas consultas que al calor de un evento político se realizan a mano alzada, intentando legitimar decisiones que están lejos de ser públicas, representativas y consensadas.

El fortalecimiento democrático tan necesario en nuestro país debe de ir más allá de los procesos electorales, requiere de una construcción diaria de ciudadanía y gobernanza, pero también requiere de una verdadera apertura y respeto a la crítica tanto de la oposición del gobierno pero sobre todo de aquella que surge desde la sociedad civil, pues se tiene que superar la visión de que si no se esta de acuerdo con ellos se esta en contra, no se trata de una competencia ni de imponer ideas, simplemente se trata de gobernar democráticamente y no verticalmente. El camino hacia un México mejor no es por la vía de la polarización social ni la competencia entre gobiernos de diferentes partidos.