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De mis apuntes

El tercer intento

Carlos López Gámez
~
04 de Mayo del 2019 04:00 hrs
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Liga Corta




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La conseja popular es poseedora de infinita sabiduría y a manera de ejemplo basta tan solo una referencia: “la tercera es la vencida,” esta se difunde con reiterada frecuencia para definir la concreción de una propuesta fallida.

Recurro a ella, independientemente al fundamento legal, para proceder en consecuencia y llevar al campo de las realizaciones tangibles alguna obra comunal. Como será, confío en la esencia del decreto, el rescate del Centro Histórico de Fresnillo.

El primer intento data de la administración del alcalde, Luis Acevedo, comprendida en los años 62 al 64 del siglo pasado.

Para poder realizar el urgente rescate del Centro Histórico, Acevedo tuvo que enfrentarse a los intereses y ambiciones del Sector Popular (CNOP) del PRI, su partido, este sector protegía mediante la afiliación a cientos de parvicomerciantes a quienes se les utilizaba como acarreados, porristas, aplaudidores y golpeadores en lides electorales. A ellos se les había entregado virtualmente en pago a sus servicios, cualquier espacio público para instalar sus antiestéticos, insalubres y peligrosos establecimientos en banquetas y arroyos de las céntricas arterias.

La invasión de las calles centrales de hecho empieza desde el año de 1935 cuando deja de funcionar el tranvía, cuya ruta por la calle Hidalgo terminaba en la rinconada de la entonces Calle Aurora (Rosas Moreno). Fue en el mismo tiempo cuando el cacique Guillermo C. Aguilera otorga a sus secuaces el costado poniente del Teatro Echeverría para construir sus viviendas. En la esquina Allende-Morelos se instaló la gasolinera de Daniel Carrera Hinojoza.

Coincide lo anterior con la apertura del Mercado de la Carne, el cual se ubicaría entre el puente sobre la Reforma, frente al Mercado Juárez, y un lote colindante con fincas al norte. Este mercado se incendió y en su lugar nació lo que la comuna de ese tiempo llamaría como “Los Agachados”, sector donde se establecieron endebles locales de madera y lámina de cartón para la venta de todo tipo de antojitos y bebidas.

En calles circundantes, entre ellas Hidalgo, Juárez, la Aurora, Allende, Sor Juana Inés de la Cruz, 10 de Mayo, 20 de Noviembre entre Reforma y Rosas Moreno, Constitución desde la Allende a la Justo Sierra, la Reforma desde la primero de Mayo hasta el Codo, etc. se distribuyeron cientos de locales llamados “varillas” y extensiones de bodegas. Con el tiempo el primer cuadro se convirtió en un sitio insalubre, caótico y altamente peligroso. Una imagen de vergüenza que se mantuvo intocable hasta la llegada de Luis Acevedo, que por cierto era de Zacatecas.

En la administración de Acevedo Soto se restaura el mercado Juárez y se construye el primer mercado Hidalgo, todo ello para reubicar a los comerciantes callejeros. Además abre a la circulación varias calles que habían permanecido bloqueadas por el lesivo tabaretismo. El rescate fue un hecho. La ciudadanía lo recuerda con agrado, aunque el gusto duró poco.

Fue hasta la administración de José Bonilla Robles (80-82), cuando decide emprender el segundo rescate ya que el primer cuadro empezaba a saturarse de mercaderes de todo tipo. Lo transforma en el primer pasaje peatonal de la ciudad y así permaneció por varios años. Con argumentos pudo realizar el proyecto que durante años ofrecía a residentes y visitantes una agradable imagen del centro histórico.

Pero, como siempre pasa en este pueblo. Arribaron otras administraciones municipales con otra visión y objetivos. A partir de la llegada, como priistas, de José Chávez y Ricardo Monreal, el primero como Presidente Municipal y el segundo como secretario del Ayuntamiento, los parvicomerciantes empezaron a instalarse en áreas peatonales. Las insalvables divisiones internas alentaron el tabaretismo.

Enseguida algo que jamás nos imaginábamos que ocurriera. Ricardo Monreal como gobernador y  José Chávez como alcalde municipal, ahora vestidos como perredistas, construyen un nuevo mercado Hidalgo, para reubicar a los comerciantes callejeros. Sin embargo fallaron en el intento. El Hidalgo 1 y 2 jamás han estado al tope. Y, solo se alentó el tabaretismo.

Bueno hasta Amalia García, apoyó a quienes se apropian del Centro Histórico y les regala carritos de color amarillo. No cabe duda, los gobernantes protegen tan solo a quienes les aplauden y echan porras. Y ¿el pueblo?

En el presente siglo, otro alcalde del Clan Monrealista, (que por cierto se aferra en el poder desde 1986) el joven Saúl Monreal, toma la palestra e intenta rescatar el Centro Histórico de Fresnillo. Ahora cuenta con el Decreto 314 para emprender la obra. Pero han reaparecido los intereses de aventureros y vividores que entorpecen el desarrollo del proyecto. Exigen privilegios y hasta amenazan en caso de no salirse con la suya.

Somos testigos de los dos anteriores intentos, el tercero ¿será el definitivo?