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Memoria y menopausia

Antonio Sánchez González
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10 de Mayo del 2019 04:00 hrs
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Liga Corta




La paciente, una ex directora de escuela de 55 años, tenía buenas razones para estar angustiada. Tenía un año de pérdida progresiva de la memoria y problemas de conducta y su médico la remitió a un neurólogo con un posible diagnóstico de demencia frontotemporal. Recientemente había tenido menopausia.

La prodigiosa memoria de la mujer se había deteriorado gravemente y se había vuelto cada vez más irritable. Tuvo dificultades para organizar tareas, hacer un seguimiento de sus pertenencias, establecer metas, hacer planes y llevarlos a cabo. Sin embargo, los resultados de las pruebas médicas y neurológicas y los estudios de imagen cerebrales fueron normales.

El 60 por ciento de las mujeres pasan por un deterioro cognitivo relacionado con la menopausia que, cuando es lo suficientemente grave para recibir atención médica, a menudo se diagnostica erróneamente como deterioro cognitivo leve, un precursor de la demencia.

Los síntomas cognitivos relacionados con la menopausia son muy similares a los que motivan la queja común entre las mujeres tratadas por cáncer de mama y en algunos hombres tratados por cáncer de próstata. El tratamiento de ambas enfermedades a menudo resulta en una caída abrupta en los niveles de estrógeno. Las personas con esta “niebla cerebral” resultante después del tratamiento contra el cáncer tienen problemas con la memoria a corto plazo, la realización de tareas múltiples, idear palabras y unir pensamientos con congruencia.

La discapacidad cognitiva relacionada con la menopausia les sucede a mujeres de 40 y 50 años, mujeres en la cúspide de la vida a quienes de repente les jalan el tapete y en sus casos, a menudo, el diagnóstico correcto se pasa por alto. Muchas mujeres de mediana edad consideran a su ginecólogo como su médico de atención primaria, y las que sufren deterioro cognitivo relacionado con la menopausia temen estar desarrollando algún tipo de demencia, pero si acuden a un especialista a propósito de sus trastornos de la memoria no siempre obtienen el diagnóstico correcto. Es más fácil que los médicos busquemos enfermedades de la tiroides, una deficiencia de vitaminas o una infección y rara vez relacionamos la historia menstrual de las mujeres con sus síntomas cognitivos.

En la mediana edad, los síntomas relacionados con la menopausia, como depresión, ansiedad, trastornos del sueño y sofocos no explican las disminuciones en la memoria, el aprendizaje y la rapidez con que el cerebro procesa la información durante la transición del climaterio. Síntomas similares a los de las mujeres menopáusicas afectan a muchas mujeres antes de cada menstruación, cuando hay una disminución de corta duración en el estrógeno circulante. Pero a diferencia de un ciclo menstrual normal, la transición a través de la menopausia es gradual y suele durar meses o años, lo que dificulta el reconocimiento de su vínculo con los problemas cognitivos.

Lo más útil para las mujeres que están en transición a través de la menopausia es hacerles saber que el cerebro de las mujeres es sensible a los niveles fluctuantes de estrógeno, tanto en términos de capacidad cognitiva como de humor. El otro hecho de importancia crítica que todas estas mujeres deben saber es que los efectos en el cerebro y el estado de ánimo son temporales. Parece que el cerebro posmenopáusico se adapta a tener poco o nada de estrógeno a bordo.

El mensaje crítico es que los problemas cognitivos relacionados con la menopausia no tienen que comprometer la calidad de vida de una mujer, aunque las mujeres deben ser proactivas para que la afección se diagnostique y trate adecuadamente.