×
×
×
×


Búsqueda


Introduzca su búsqueda



X

Hermanos libran la horca en Malasia y regresan a México tras 11 años

Redacción
~
11 de Mayo del 2019 16:26 hrs
×


Compartir



Liga Corta




Los hermanos González Villareal ya están en Culiacán, con su madre.
Twitter / Los hermanos González Villareal ya están en Culiacán, con su madre.

SINALOA.- Los tres mexicanos que habían sido condenados a muerte en Malasia hace algunos años, regresaron a Sinaloa, donde los recibieron sus familiares en la casa de su madre, tras 11 años de espera.

Luis Alfonso, José Regino, y Simón González Villareal, habían sido detenidos el 4 de marzo de 2008, en un laboratorio de metanfetamina en Johor Bahru, Malasia, con 29 kilos de esa droga.

Las autoridades de Malasia los condenaron a morir en la horca, ya que en aquel país, el narcotráfico es un delito muy grave; esta sentencia fue apelada por las autoridades mexicanas pero la corte ratificó la sentencia.

Más tarde, el 20 de septiembre de 2018, el Sultán Ibrahim Ismail Ibni Almarhum Sultan Iskandar Al-Haj, les concedió el perdón y cambió la pena de muerto por 30 años de prisión.

A principios de esta semana, y de manera inesperada, el director del penal donde se encontraban fue personalmente hasta sus celdas para informarles que el Sultán los había perdonado y que serían liberados y repatriados.

Los tres hermanos, gracias a la Secretaria de Relaciones Exteriores, viajaron inmediatamente a Japón, luego a Ciudad de México y Finalmente a Sinaloa, sorprendiendo a su mamá, llegando el Día de la Madre.

En Sinaloa ya los esperaban familiares, amigos y una gran cantidad de vecinos, quienes les organizaron una cena.

Su madre, de 74 años, lucía muy contenta de tener por fin en casa a sus hijos; ella misma fue a recibirlos personalmente al aeropuerto, ya que el embajador de México en Malasia le avisó que un regalo iba en camino.

Los hermanos González Villareal agradecieron al Embajador de México en Malasia Carlos Félix Corona y a la Secretaria de Relaciones Exteriores, pero especialmente al Sultán, quien los perdonó dos veces, y solo así fue posible regresar a casa.