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Ayuda a los demás

Gerardo Luna Tumoine
~
14 de Mayo del 2019 04:00 hrs
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Liga Corta




La preocupación honesta por los demás es clave para mejorar nuestra vida cotidiana. Cuando eres de buen corazón, no hay lugar para la ira, los celos o la inseguridad en tu mente. Nuestra inteligencia nos ayuda a regular nuestras emociones, el miedo. Necesitamos serenidad para proteger nuestra paz mental, la paciencia es parte de nuestra defensa, como lo es el perdón.

Una de nuestras formas más efectivas de superar la ansiedad es intentar cambiar el foco de atención de uno hacia los demás. Cuando tenemos éxito en esto, encontramos que la escala de nuestros problemas disminuye. Esto no significa que debemos ignorar nuestras propias necesidades por completo, pero en cambio debemos intentar recordar las necesidades de los otros junto con las nuestras, no importa cuan apremiantes las nuestras puedan ser.

Cada vez que nos preocupamos por los demás, nace una buena y motivación honesta que traen confianza en sí mismo, lo que atrae la confianza y el respeto de los demás. Por lo tanto, la verdadera fuente de felicidad está en nuestra propia mente.

A veces, algunas personas consideran la práctica de la compasión como una señal de debilidad. Incorrecto. La ira es una señal de debilidad, mientras que el afecto es una señal de fuerza. De modo similar, algunas personas sospechan que la compasión solamente va en beneficio de los otros. Incorrecto. Nosotros somos los primeros en beneficiarnos al desarrollar un corazón bondadoso y compasión. Ello brinda paz mental, la que hace crecer la autoconfianza. Esto nos permite hacer lo que hacemos en forma transparente y nos otorga más amigos. La amistad depende de la confianza y la confianza florece cuando mostramos interés real en el bienestar de los otros.

La clave para transformar nuestra mente es tener un entendimiento de la forma en la que funcionan nuestros pensamientos y emociones. Necesitamos aprender cómo identificar los conflictos internos. Con la ira, por ejemplo, necesitamos saber cuán destructiva es y, al mismo tiempo, darnos cuenta que hay antídotos dentro en nuestros propios pensamientos y emociones que podemos usar para contrarrestarla. Entonces, primero, es entender que los pensamientos y las emociones aflictivas son destructivas y negativas, y segundo, intentar fortalecer nuestros pensamientos y emociones con afecto y tolerancia que son sus antídotos, y así podemos gradualmente reducir la fuerza de nuestra ira, de nuestro odio y demás.

“Ayuda a los demás y si no puedes ayudar a los demás, al menos no les hagas daño” S.S.D.L.