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Si no son castos, sean cautos

Gerardo Luna Tumoine
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28 de Mayo del 2019 04:00 hrs
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Liga Corta




Celebro que mi amigo Sigifredo Noriega, Obispo de la Diócesis de Zacatecas haya puesto en marcha un medio para atender las denuncias de los casos de pederastia que se puedan presentar en el estado. La situación actual que vive la iglesia es controvertible en el actuar de algunos ministros de culto que forman parte de la jerarquía. 

Siempre se ha cuestionado en todos los tiempos ciertas actitudes de los sacerdotes relacionadas con el celibato. Antiguamente los primeros sacerdotes católicos no necesitaban ser célibes, la preocupación de ejercer el celibato empezó a cobrar fuerza en el siglo 19. Los Papas León IX y Gregorio VII tuvieron temor por la degradación moral del clero. 

El celibato es la condición de quien por opción no contrae matrimonio, es cuando esta elección se hace a cambio de una dedicación total a los servicios eclesiásticos por medio de una consagración, ya sea ordenación sacerdotal o profesión solemne de votos para el caso de congregaciones religiosas.

El concepto de celibato puede compararse con el de castidad, que es la moderación voluntaria del comportamiento que regula los placeres y actos sexuales. La mayoría de los creyentes cree que la castidad supone la capacidad de orientar el deseo sexual hacia objetivos morales, pero no es así, en el caso de los solteros, la castidad se traduce en la abstinencia sexual, mientras que, en los casados, la castidad implica la fidelidad.

La imposición del celibato es una de las principales causas de los actos que se cometen por miembros de la iglesia, y de todos es sabido por la historia y en la vida actual de los actos de clérigos que no pueden mantenerse con este mandato.

La sociedad se da cuenta de la realidad, pero es cómplice y calla, porque prefiere el engaño, y la simonía, a que le dejen de hacer un servicio religioso. Nunca ha sido sostenible el celibato, debiera ser opcional para garantizar la autenticad del  ministerio.

Les recomiendo esta bibliografía documentada sobre el tema en cuestión para cotejar los testimonios como la novela “Ella y el seminarista”, de José Marín Landeros, 1980. El libro de casos documentos por psicólogos “Sexología sacerdotal”  de Julio Cesar Bottari de 1979 y el más reciente libro “Sodoma” de Frederic Martel 2019 sobre los escándalos en el vaticano.

Mi reconocimiento y admiración a Sigifredo por hacer humana a la Iglesia, que tanta falta le hace. 
“El que tenga oídos para oír, que oiga”.

*gerardolunadar2013@gmail.com