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Historia documental de Zacatecas

Se vende La Quemada, pasa a poder del Conde de Santa Rosa

María Auxilio Maldonado
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25 de Junio del 2019 04:00 hrs
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Liga Corta




Antiguamente se le conocía como Cerro de Chicomostoc o Cerro de las Serpientes.
Imagen / Antiguamente se le conocía como Cerro de Chicomostoc o Cerro de las Serpientes.

“Sepan cuantos este público instrumento vieren, como yo Diego García de Beláustegui, de la ciudad de Zacatecas, digo que por cuanto el convento de religiosas del convento de Santa Clara de Jesús de la ciudad de Querétaro y en su nombre y en virtud de su poder, Diego

Arias de Useda, vecino de dicha ciudad, procurador y notario apostólico de dicho convento, me vendieron en venta real cuatro sitios de ganado mayor, el uno que llaman de La Quemada, en la jurisdicción de Juchipila, el mismo que yo y mi mujer María de Cabrera teníamos a censo vital por dos vidas, en el cual estaba labrada una casa de vivienda, sala de adobes doblados, cubierta de vigas y de terrado, una cocina cubierta de zacate y un corral grande de piedra para encerrar el ganado, con sus jacales cubiertos de zacate; y los otros dos sitios nombrados Los Edificios y el de Cuisillo y el otro, el de El Arenal, todos de ganado mayor por precio y cuantía de dos mil cien pesos, unos y otros, de oro común en reales a redimir y quitar y ciento y cinco pesos de renta y censo en cada un año y ahora me hallo imposibilitado de poder pasar adelante con dichos sitios por hallarme corto de bienes, e impedido de la vista y con muchos achaques, y no poder asistir al cuidado y frecuencia de dichos sitios, para pagar la renta de dicho censo que sobre ellos está cargado al dicho convento y sus religiosas; y que por esta razón puede suceder que por la ley de comiso se me quiten los dichos sitios. 

En cuya consideración, habiendo habido mi acuerdo y consideración y estando bien informado de mis derechos y acciones y lo que en este caso me conviene hacer, tengo tratado de ceder y traspasar los dichos sitios al capitán don Juan Bravo de Medrano, vecino y minero de esta ciudad. Por cuya razón y por las mejoras que en dichos sitios hay, me tiene dados cuatrocientos pesos de oro común en reales, de los cuales me doy por contento y entregado a mi voluntad.

Y poniendo en efecto lo referido, otorgo y en la mejor vía y forma que haya lugar en derecho, cedo, renuncio y traspaso en el dicho capitán don Juan Bravo de Medrano, sus herederos y sucesores y quien su derecho representare, el derecho y acción, tenencia, señorío, posesión y propiedad a los dichos sitios que van declarados. 

Que es hecho en la Muy Noble y Leal Ciudad de Nuestra Señora de los Zacatecas, en veinte y cinco días del mes de febrero de mil seiscientos ochenta y siete años.

Y estando presente el dicho capitán don Juan Bravo de Medrano, a lo contenido en esta escritura de traspaso, la acepto, según y cómo en ella se contiene y me obligo de guardar y cumplir las condiciones expresadas en la escritura de venta y censo principal y ésta y de hacer reconocimiento en forma a favor de dicho Convento Real de Santa Clara de Jesús de la ciudad de Querétaro y sus religiosas. 

A ruego del otorgante y por testigo, Diego Bastidas. Juan Bravo de Medrano. Ante mí, José de Santa María Maraver, escribano de su majestad.”