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Alejandro recorre el país lleno de sueños

Gerardo Carrillo
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29 de Junio del 2019 10:38 hrs
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Alejandro Azpeitia es un artesano  que busca promover sus productos.
María Gamboa / Alejandro Azpeitia es un artesano que busca promover sus productos.
Alejandro Azpeitia es un artesano  que busca promover sus productos.
María Gamboa / Alejandro Azpeitia es un artesano que busca promover sus productos.

ZACATECAS.- Alejandro  Azpeitia, tiene 32 años, en un morral carga su destino, ha recorrido gran parte de la república realizando el oficio que aprendió desde hace nueve años; la artesanía.

Entre las piezas que hace se encuentran collares, pulseras, aretes, anillos y dijes a base de alambre y piedras preciosas, gracias a su oficio ha vivido por lo menos en 10 estados de la república, entre ellos Oaxaca, espacio del que se enamoró.

El diseño de esta artesanía lo aprendió en  el Festival Internacional Cervantino, en Guanajuato en 2010, lugar en el que conoció a un grupo de jóvenes que lo realizaban, quienes poco a poco formaron parte de su vida y le enseñaron a hacerlo.

“Alguna vez pensé en ser abogado, maestros, no sé, pero no me imaginé acabar así, de artesano, la verdad es que es muy parde”

Relató que hace cuatro años, vino a Zacatecas acompañado de sus amigos a la feria, sin imaginar que sería su nuevo hogar, vio la oportunidad de empezar “desde cero” y después de tener un trabajo formal lo abandonó para llevar a cabo esta labor que tanto ama.

Entre el material que utiliza son piedras preciosas como obsididana negra, cuarzos, fósiles, jade, ámbar, rubíes y otros cincuenta minerales distintos.

Además de latón, alpaca y tumbaga, que son aliaciones de cobre, níquel y zinc. 

Con la experiencia que tiene, en hacer unos aretes tarda 10 a 15 minutos, pero en el caso de algún tejido como una malla inglesa o turca, puede llevarle más de 20 horas.

“En donde tienes que elaborar las argollas, luego ensamblarlas, pues sí son más horas,  yo creo que la pieza más grande que tengo ahorita ha de ser de unas 22 horas”, describió.

Pero, el diseño no se detiene en algo casual, también le han pedido aretes extremadamente largos e incluso anillos del tamaño de la mitad de la mano.

Comentó que el tejido es distinto en cada caso, sin embargo el más común es a base de argollas, a base de punto peruano, malla turca e inglesa “que es como hacían las armaduras en la época medieval”.

El límite es la imaginación, dice, la vida es pasajera que ella misma te pone en el lugar menos esperado, lo que más ha disfrutado durante este recorrido han sido los paisajes, y conocer personas”, aseguró.