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El Día del Señor

Contemplación y acción al servicio del reino de Dios

Redacción
~
21 de Julio del 2019 04:00 hrs
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Liga Corta




Teniendo en cuenta los textos de la palabra de Dios en la misa de este domingo, anotamos lo siguiente: Tanto en la primera lectura del libro del Génesis como en el evangelio de San Lucas en este domingo, encontramos actitudes reconfortantes de acogida y hospitalidad, que en ambos casos
trasciende la escena para alcanzar el nivel más profundo de la fe ante el Señor que está de paso.

Abraham recibe la promesa de un descendiente con su esposa Sara, estéril y anciana; y por otra parte, las hermanas de Betania, Marta y María aprenden de labios de Jesús la importancia de escuchar y practicar la palabra de Dios.

La lectura evangélica de hoy, es un relato exclusivo del evangelista San Lucas, quien nos presenta a dos hermanas: Marta y María, que vivían en la localidad de Betania, con su hermano Lázaro, a quien Jesucristo resucitó. La escena es profundamente humana y familiar. Cristo es huésped de esta familia amiga. Marta se multiplica en acciones de servicio para atender con cariño a Jesús, mientras que María, sentada a los pies del Maestro, escucha muy atenta su palabra de profeta.

Cuando Marta, que parece ser la hermana mayor, pide a Cristo que María la ayude en el trabajo. Jesús le responde cariñosamente: ¡Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas cosas; solo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor! Inmediatamente aclaramos, que Jesús de ninguna manera descalifica el trabajo hospitalario, que es forma excelente al servicio de la hospitalidad como manera exquisita de amor al prójimo.

La intención de Jesús no es plantear una disyuntiva excluyente, entre la acción de Marta y la contemplación de María, para valorar y quedarse sólo con la contemplación de María. Se trata de interpretar y ver que ambas opciones o actitudes, acción y escucha de la palabra, como complementarias mutuamente y valoradas cada una, desde la misma perspectiva: la acogida dispensada al Reino de Dios, presente en la persona y palabra de Jesucristo.

Contemplación y acción se complementan

Ahora en el cuerpo doctrinal de nuestra homilía, intentemos profundizar lo que en la introducción acabo de exponer. Asumiendo las exigencias del Reino de Dios en nuestras vidas de cristianos, podremos entender, que la contemplación de nuestra oración, no excluye la acción. Estos dos aspectos imprescindibles de la fe cristiana, son complementarios y mutuamente se deben desarrollar en armonía y perfección, porque uno y otro tienen un mismo origen: la palabra de Dios, que es Cristo, principio y perfección de toda la vida de sus discípulos que creemos en él y desplegamos la oración en toda acción iluminada por la contemplación; y a su vez la acción se retroalimenta continuamente con la oración contemplativa, pues de otra manera se caería en “activismo” sin espíritu o alma.

Para todo creyente debidamente iluminado por su fe y para la comunidad eclesial, las dos hermanas: Marta y María son dos tipos de actitudes complementarias ante las exigencias del Reino de Dios. Marta representa la actividad servicial, el trabajo constante y la preocupación de cada día en el desarrollo de nuestras vidas y su subsistencia, aspectos absorbentes y aún difíciles, según las etapas que vamos viviendo en este mundo y con los recursos necesarios materiales y espirituales.

María en cambio, gusta y saborea el encuentro y el misterio de la palabra divina, toma la actitud del discípulo oyente y atento.

Pero esa escucha no queda infecunda e inactiva. Es luz y fuerza para llevarlas a la práctica y al testimonio de vida fecunda y auténtica con las obras.

Podemos concluir estas reflexiones afirmando: Marta y María significan magníficamente dos dimensiones matizadas de un mismo quehacer, que deben ser siempre como dos caras de la misma moneda. No pueden estar una sin la otra; forman parte de la misma fe y vida auténticamente cristianas.

Obispo emérito de Zacatecas*