×
×
×
×


Búsqueda


Introduzca su búsqueda



X

La Acrópolis está de luto

Gerardo Carrillo
~
07 de Agosto del 2019 04:00 hrs
×


Compartir



Liga Corta




Desde su fundación se convirtió en el espacio preferido por los zacatecanos
Archivo / Desde su fundación se convirtió en el espacio preferido por los zacatecanos
Desde su fundación se convirtió en el espacio preferido por los zacatecanos
Archivo / Desde su fundación se convirtió en el espacio preferido por los zacatecanos
Desde su fundación se convirtió en el espacio preferido por los zacatecanos
Archivo / Desde su fundación se convirtió en el espacio preferido por los zacatecanos

La cafetería Acrópolis está de luto por el deceso de Catalina Zajur Dip, pilar importante en la fundación del recinto zacatecano, espacio que pasó a ser de la familia en 1943.

Su historia comienza con la llegada de Said Samán Farah a la ciudad, quien estaba en búsqueda de su hermana.

Seis años después, fundó el espacio que abrió sus puertas a los zacatecanos, la Acrópolis, al lado de su esposa, la señora Catalina.

Para 1940, en la capital zacatecana predominaban las cantinas, la idea de crear una cafetería, nació debido a la necesidad de un espacio que le permitiera la entrada a las mujeres y no sólo a ellas, sino que acogiera a las familias en un espacio que los hiciera sentir en casa.

Su nombre está inspirado en un migrante griego que dos años antes había abierto una cafetería en ese lugar, pero que se enfrentó al fracaso, de ahí Acrópolis, por ser la ciudad más alta de Atenas.
Esta cafetería que se ubica en el corazón de la ciudad, justo a un costado del mercado González Ortega desde 1983; no obstante, años antes, estuvo en el local que hoy en día es el Paquín, once años después se mudó a un local de la acera de enfrente.

El lugar es ícono en la ciudad por ser un espacio cálido que por las distintas obras que están en este espacio, pareciera ser una galería de arte, en la que han estado presentes distintas personalidades.

El negocio ha sido administrado por la familia desde entonces, sus cinco hijos; Said, Nide, Huda, Miguel y Fuad, quienes se hacían cargo de atender a la clientela tanto en la caja como en una caseta telefónica que estaba en este espacio, la única en la ciudad.

Los recuerdos perdurarán en el corazón de cada uno de sus hijos, quienes hoy se enfrentan a una enorme pérdida, pero no sólo en ellos, la cafetería marcó la vida de los zacatecanos y el recuerdo de la señora Catalina estará presente en cada uno de los que en algún momento contemplaron la ciudad desde el Acrópolis.

El martes se realizaron los servicio funerarios; amigos y familiares acudieron a despedir a doña Catalina Zajur.