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El Recreo

Auditoría Federal al Congreso local

J. Luis Medina Lizalde
~
12 de Agosto del 2019 04:00 hrs
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Liga Corta




El Congreso local fue notificado de que la Auditoría Superior de la Federación  le practicará una auditoría, será  la primera ocasión en la historia en los casi 200 años de existencia de Zacatecas como entidad.

La auditoría  iniciará  a finales de septiembre.

El Congreso local tiene años como fuente de escándalos, hace algunos ayeres circuló un audio de la discusión de un “moche” para aprobar la cuenta pública del Ejecutivo, el tema estuvo unas semanas en la discusión pública sin que ocasionara consecuencias legales, lo mismo sucedió con la revelación de empresas fantasmas proveedoras de facturas falsas utilizadas para comprobar el ejercicio de las tristemente célebres “herramientas legislativas”.

En todas las legislaturas hay quienes aprovechan algún resquicio para obtener “beneficios extras”, hay  “medio honestos” que no se ensucian las manos aceptando moches a cambio de su voto, pero que guardan silencio ante lo que saben y hay quienes son honestos completos y no solo no incurren en anomalías sino que las combaten.

En la Legislatura anterior la visión de éstos últimos produjo cambios en la constitución del estado, ley orgánica y reglamento general del Poder Legislativo que en la medida en que se observen con puntualidad harán de las auditorías federales una rutina preventiva más que correctiva.

Los cambios  más apreciables en ese renglón son: prohibición de lo que eufemísticamente se denominó “herramientas legislativas”, prohibición de sesiones privadas de todo tipo, (era legal sesionar en secreto para acordar los ingresos de los diputados), autorización por mayoría calificada de enajenaciones de bienes de la Legislatura, corrigiendo una discrecionalidad propiciadora de abusos.

Prohibición de  “economías”, (concepto mediante el cual se podía maniobrar presupuestando más recursos de los que se ejercerían para luego entregarlos al final del año a cada diputado en partes iguales), se creó un órgano interno de control dotado de autonomía respecto a los diputados, se canceló antes que todos el seguro privado de gastos médicos mayores.

En el terreno de la búsqueda de productividad se añadió un mes más a cada período ordinario de sesiones, se estableció la obligatoriedad de presentar un número de iniciativas, se fijó en 45 días el plazo para dictámenes de productos legislativos  en comisiones, etcétera.

 

Amacharse o morir

Les quedó grande el cambio a los integrantes de la actual Legislatura para los cuales  pesaron más los “usos y costumbres” que el renovado marco normativo, lo prueba la deliberada omisión de cumplir en tiempo y forma con el nombramiento del contralor interno, ahora que serán auditados ¿no les hubiera convenido más cumplir con la ley?

La decisión de auditar de la federación no tiene dedicatoria, así se procederá con los 32 congresos locales del país y que es en base a las leyes del Sistema Nacional Anti Corrupción aprobadas en la fase final de la administración de Peña Nieto, las mismas se aplicarían aunque el PRI hubiera retenido la Presidencia de la Republica, lo que describe una tendencia vigorosa y plural a la eliminación de la corrupción en todos los ámbitos de la vida nacional, la corrupción ya hartó a todo un pueblo.

Mejor hubiera sido que  los diputados de la actual Legislatura aprovecharan  el nuevo marco normativo para poner orden en el caos y perfeccionar la legislación interna en esa misma dirección.

Los integrantes de la Legislatura iniciaron su campaña a diputados cuando estaba vigente un marco normativo permisivo, cuando terminaron su campaña ya se imponía otro contexto legal para trabajar más ganando menos, como lo piden a gritos los zacatecanos.

La vieja mentalidad prevalece aún,   lo acredita la banalidad temática, la renuencia a nombrar órgano de control interno y hasta la insólita decisión de cambiar al primer martes de cada mes la ceremonia de honores a la bandera ante la imposibilidad de lograr asistencia de diputados si se programa en lunes.

 

La basura local tendrá su escoba

No es solamente por cuidar el dinero público por lo que debemos celebrar la auditoría federal, es también por la posibilidad de tener un verdadero poder legislativo, una auténtica representación popular para dejar de estar cautivos de la ineficiencia y corrupción que tanto daño ocasiona al pueblo zacatecano.

Los poderes  se condicionan recíprocamente en su funcionamiento , si uno es malo los demás andan por las mismas.

Las mejores leyes pueden ser letra muerta si los encargados de ponerlas en práctica no se identifican con los valores que éstas contienen, es de esperar que en el futuro inmediato los partidos postulen y los ciudadanos voten por políticos definidos contra corrupción y privilegios.

Concebimos la esperanza que la basura local siga la misma suerte que la federal.

Nos hace falta.

De otro modo allí nos hallan.

Nos encontramos el jueves en El Recreo.