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Historias humanas

Érika une la tradición con el trabajo duro

Carlos Montoya
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14 de Agosto del 2019 04:00 hrs
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Liga Corta




La hija del fundador es la que se encarga del legado de su padre.
Carlos Montoya / La hija del fundador es la que se encarga del legado de su padre.
La receta de la salsa es la misma desde que empezaron hace 30 años.
Carlos Montoya / La receta de la salsa es la misma desde que empezaron hace 30 años.
La receta de la salsa es la misma desde que empezaron hace 30 años.
Carlos Montoya / La receta de la salsa es la misma desde que empezaron hace 30 años.

ZACATECAS.- Continuando con la tradición que le dejó su padre, el profesor Alfredo Néstor Pacheco (QEPD), Érika Pacheco se encarga de atender el negocio que, durante más de tres décadas, ha sido el sustento familiar.

Bajo el nombre de Tostadas la Fayuca del profe Pacheco, cada domingo en la colonia Díaz Ordaz se instalan el puesto a un lado del mercado para que en punto de las 9 de la mañana comenzar con la venta que se extiende hasta las 5:30 de la tarde.

Estas tostadas le son fieles a la Fayuca que, en los últimos años recibe cada vez menos visitantes; sin embargo, Erika comentó que “así llueve, truene o relampagueé, nosotros aquí vamos a estar atendiendo a nuestros clientes que son lo más importante”.

Sus palabras encuentran sustento en el legado culinario que les dejó su padre, quien comenzó con el negocio en el Mercado de Abastos y desde hace más de 30 años se mudó a la Fayuca, donde su hija y sus ayudantes, quienes se convirtieron en parte de la familia, lo siguen atendiendo.

La historia de las tostadas del profe Pacheco se remonta a una visita que él hizo a León, Guanajuato, a donde acudió por calzado para vender en Zacatecas y durante su estancia vio a las famosas guacamayas y unos tacos dorados a los que les echaban cueritos.

En ese instante se le ocurrió la idea de vender en la capital zacatecana tostadas de cuerito, trompa y pata encurtidos, sin imaginar que eso se convertiría en una tradición familiar de décadas y lo que convirtió al profe en uno de los piones en la venta de tostadas en la ciudad, comentó su hija Érika.

También recordó que su padre, para obtener un ingreso extra y así sacar adelante a su familia, combinaba su trabajo dando clases en una primaria con la venta de sus tostadas.

Cuando ya no pudo atender el negocio fue su hija Érika quien siguió con su ejemplo y en la actualidad sigue predicándolo; asimismo también continúa elaborando la tradicional salsa con la misma receta que cuando empezó el negocio.

Respecto a la poca afluencia de gente que acude a la Fayuca, Érika comentó que ellos son los primeros en darse cuenta y se lo atribuye a que cada vez más hay más opciones de entretenimiento en la ciudad, combinado a que muchos de los comerciantes se han ido a otros tianguis a vender sus mercancías.

“Antes no había tantos lugares a donde la gente podía ir a pasear y a comprarse algo, como ahora que hay más tiendas, plazas y muchos eventos; sin embargo, nosotros aquí seguimos y aquí seguiremos como lo hubiera querido mi padre y también porque nos gusta convivir con nuestros clientes”, finalizó Érika.