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Las mañanas de Hidalgo

Víctor Manuel Ramos Colliere
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26 de Enero del 2015 22:57 hrs
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Liga Corta




Aunque solicitó un religioso para las tropas en el Colegio de Propaganda Fide, le fue negado.
Cortesía / Aunque solicitó un religioso para las tropas en el Colegio de Propaganda Fide, le fue negado.
En Zacatecas se formó uno de los primeros antecedentes del corrido mexicano, una expresión del folclor nacional que además de ser una aportación literaria o musical, es un documento histórico y medio de comunicación popular en el que se narra algún acontecimiento o las proezas de personajes.

Una de las primeras referencias del género son Hidalgo, que relatan el paso del Padre de la Patria, Miguel Hidalgo y Costilla, por territorio zacatecano, entre los meses de enero y febrero de 1811.

Tras la derrota de los insurgentes en la batalla de Puente de Calderón, el 16 de enero de 1811, se replegaron hacia el norte del país.

Entraron a territorio zacatecano por Mezquital del Oro, prosiguiendo por Moyahua, Juchipila, San José de los Osotes, Apozol y Jalpa, adentrándose al actual territorio del estado de Aguascalientes, entonces perteneciente a la intendencia de Zacatecas, San José de Huejúcar y San José de Gracia.

En la hacienda de San Blas de Pabellón, en consejo de guerra, los principales cabecillas, irritados por los excesos de Hidalgo en Guadalajara y los fatales resultados de la batalla de Puente de Calderón, despojaron a Migue Hidalgo del mando militar de la insurgencia, para ponerlo en manos de Ignacio Allende.

Volvieron al actual territorio zacatecano por la hacienda de Griegos, San Pedro Piedra Gorda, Ojocaliente y Tlacotes, hasta llegar al entonces puesto de Guadalupe la madrugada del 27 de enero
.
Hidalgo realizó una visita a la ciudad de Zacatecas, donde ante el ayuntamiento, en ese momento bajo el poder de los insurgentes y el vecindario, expuso los motivos de su movimiento, manifestando “que si él moría, se levantarían otros Hidalgos, que perdería una y otra batalla, pero que su ejército se repondría día por día”.

En Guadalupe, en la posada de forasteros de Ignacio Zaldúa, bajo la custodia de Rafael de Iriarte, el Padre de la Patria firmó nombramientos y solicitó a fray José María Sáenz, guardián del Colegio de Propaganda Fide, un religioso para las tropas, lo que le fue negado.

El ejercitó insurgente partió el 5 de febrero hacía el norte.

La expectación que causó este acontecimiento quedó plasmada en Hidalgo; se trata de un manuscrito encontrado en la biblioteca del Museo de Guadalupe el 26 de diciembre de 1950, por el historiógrafo zacatecano Cuauhtémoc Esparza Sánchez y Regino Torres Lozano.

Fue publicado por primera vez en el libro Hidalgo, antorcha de eternidad del historiador Melchor Sánchez Jiménez en 1956; años más tarde, el folclorista Vicente T. Mendoza lo cita como uno de los primeros corridos nacionalistas.

Antonio Avitia Hernández, en el Corrido Histórico Mexicano (1810-1910), señala: “ Hidalgo, recogidas por Cuauhtémoc Esparza Sánchez, son, hasta el momento, el primer corrido histórico mexicano con todas las características narrativas en la composición”.

Los seis versos, de autor anónimo, fechados en febrero de 1811, han sido interpretados por voces internacionales, nacionales y locales.

La primera musicalización en nueve octavos, que se desprende de los vestigios corroídos del documento, la hizo el zacatecano Salvador Peralta.

En 1986, gracias a la única copia xerográfica que se tiene del manuscrito, Salvador El Negro Ojeda realizó un nuevo arreglo para el fonograma Amparo Ochoa en Zazhil, que se volvería la melodía oficial de la historia que narra el paso de Hidalgo por suelo zacatecano.



Investigador ypromotor cultural