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Elecciones 2015; hartazgo

Elizabeth Sánchez Garay
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29 de Enero del 2015 22:43 hrs
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Liga Corta




Vendrán tiempos de hartazgo para la ciudadanía mexicana con el inicio de las campañas políticas para las elecciones de este año, que incluirán 500 curules de la Cámara de Diputados, nueve gubernaturas, 641 diputaciones en 17 entidades, 993 alcaldías y 16 jefaturas delegacionales en el Distrito Federal.

Hartazgo porque, querámoslo o no, tendremos que sufrir las típicas peroratas de los candidatos a distintos puestos de elección popular, quienes, ya sabemos, prometerán y prometerán un mundo mejor que quedará en el olvido cuando asuman sus cargos.

Sólo a los partidos y a la clase política parece entusiasmar el derroche de dinero que este proceso generará y que no tendrá beneficio alguno para la población mexicana.

Si bien, el secretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray, ha señalado la intención de reducir el gasto público, en esta disminución no está incluido el presupuesto asignado al Instituto Nacional Electoral y a los partidos políticos, el cual tendrá un exorbitante monto de 5 mil millones de pesos.

¿De verdad pensarán los políticos que los ciudadanos queremos escuchar sus monsergas? Como viven en un mundo tan alejado de la realidad, no se percatan de lo obvio: la gente no sólo está cansada de los discursos hueros y ya no cree, ni poquito, en las promesas de las campañas electorales. En realidad, se siente ofendida por el despilfarro de recursos cuando un alto porcentaje de la población tiene graves problemas para afrontar el día a día.

Además del vergonzoso desperdicio económico, la cuestión es que no hay forma de escapar de la basura electoral. No se trata sólo de cambiar de canal de televisión cuando inician los horarios de las campañas.

Quienes pagamos una entrada en salas de cine tenemos que soportar, desde hace meses, los spots del Partido Verde Ecologista, que sólo convencen a uno que otro ingenuo, y, sin embargo, todos tenemos que verlos aunque pagamos por ver una película y no para recibir propaganda política.

Quizá lo más desesperante son las llamadas telefónicas a todas horas del día, con voces grabadas que insisten en mencionar los beneficios de votar por uno u otro candidato, porque, claro está, los aspirantes no tienen tiempo de hablar directamente con sus posibles representados. Más allá de eso, no es una exageración afirmar que esas llamadas constituyen una violación a la vida privada.

Afortunadamente, yo voto en Zacatecas. De lo contrario, tendría que aguantar los discursos mediáticos de Cuauhtémoc Blanco o Laura Zapata, aspirantes ambos a la alcaldía de Cuernavaca. O bien, a Alejandro Camacho, Quico y el payaso Lagrimita, candidatos, a distintos cargos, en otros lugares del país. ¿Podrá alguno de ellos hilar una idea coherente?
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*Miembro del SNI