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Periferia

Arte y activismo político

Eric Nava Muñoz.
~
29 de Enero del 2015 22:57 hrs
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Liga Corta




Cartel de ACT UP: El arte no es suficiente.
Cortesía / Cartel de ACT UP: El arte no es suficiente.
¿Qué pasa cuando la protesta callejera y las estrategias simbólicas del arte se juntan?

Una acción meramente simbólica, la indignación monumental de las masas que ocupa la calle se une a otra del mismo carácter, la del artista que manipula ciertos elementos culturales para desplazar su significado.

Quizá la pregunta correcta es, ¿de qué manera cambia el significado de las manifestaciones cuando las consignas e imágenes que la acompañan dejan de tener un significado literal?

En un ensayo, que forma parte del libro Estética y emancipación, coordinado por Mariana Botey y Cuauhtémoc Medina, publicado en 2014, Marcelo Expósito analiza ciertos casos de esta conjunción en Argentina, Francia y los Estados Unidos.

Se trata de colectivos artísticos que, en cierto punto, unieron esfuerzos con activistas políticos.
El resultado fue la creación de imágenes o símbolos que ya no tienen un significado concreto, sino que pueden ser interpretados de distintas maneras según el contexto en que son utilizados.

Por ejemplo, el colectivo ACT UP, por sus siglas en inglés de Coalición en Torno al Sida, para desatar nuestro poder de Nueva York tomó un triángulo equilátero rosa como emblema.

Este triángulo, con el vértice que apunta hacia abajo, fue utilizado en los campos de concentración nazi para señalar a los detenidos por su condición homosexual.

El colectivo ha invertido la figura, el vértice apunta hacia arriba, como una afirmación de identidad.

El símbolo se utilizó en carteles y sobre el cuerpo de los participantes en diversos actos de desobediencia civil.

La figura deja ser un estigma, por decirlo de alguna manera, para convertirse en una forma de identificar una nueva forma de política que ejerce el poder sobre la vida.

Este biopoder determina la manera en que se gestiona la vida y la muerte de los sujetos, particularmente en lo referido a la epidemia de Sida de finales de los años 80.

En palabras de Expósito, ACT UP devolvió el cuerpo al centro de la acción política como el lugar en que se encarnan los efectos del poder y el conflicto que se le opone.

En uno de los carteles del colectivo podía leerse “Con 42 mil muertos, el arte no es suficiente, adopta la acción directa y colectiva para darle fin a la crisis del Sida.”

La frase “el arte no es suficiente”, señala Expósito, no significa que el arte no sirva para afrontar la crisis, la del Sida o cualquier otra, sino que las formas de solidaridad artística que no tienen una articulación política son insuficientes.

Esto puede leerse como una crítica a las declaraciones públicas de abajo, firmantes o la recaudación de fondos para financiar movimientos, que solo alcanzan a mostrar la buena conciencia social de los artistas y las instituciones.

Si la reunión entre activismo político y arte se limita a la producción de consignas e imágenes nada habrá cambiado.

Coordinador del Muno