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Mónica Velázquez comparte su mundo de miniaturas

David Vega
~
29 de Enero del 2015 22:57 hrs
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Liga Corta




Aunque Mónica Velázquez es antropóloga de profesión, piensa seguir en este arte y lograr obras más grandes.
David Castañeda / Aunque Mónica Velázquez es antropóloga de profesión, piensa seguir en este arte y lograr obras más grandes.
La artesana pretende conservar esta tradición familiar?.
David Castañeda / La artesana pretende conservar esta tradición familiar?.
Las figuras van desde edificios hasta juguetes.
David Castañeda / Las figuras van desde edificios hasta juguetes.
“Es una tradición que lleva cuatro generaciones en mi familia y la he llevado con orgullo desde que era una niña, cuando veía a mi mamá moldear distintas piezas”.

Así cuenta, la joven de 26 años, Reyes, su gusto y pasión por la creación de pequeñas figuras y artefactos en barro, costumbre, que como platica, nació gracias a su bisabuela décadas anteriores en Jalpa, su lugar de origen.

“Mi bisabuelo anduvo en la guerra Cristera, por lo que resultó fusilado y mi bisabuela, al quedar viuda y con un hijo recién nacido, le comenta a su familia que le ayuden a formar un taller de barro, costumbre que hasta ahora hemos seguido sus bisnietos”, explica.

Su especialidad es crear mundos en miniatura de los distintos escenarios que pueda imaginar, pues considera que es una de las mejores herramientas para fomentar la creatividad, que se representa en pequeños nacimientos de Navidad, maquetas y diminutas escenografías históricas.

“A diferencia de otros materiales, el barro nos permite crear lo que uno quiere, no tiene límites como otros materiales, puedes moldear lo que se te venga a la mente”, afirma la artesana.

También, su madre le enseñó a dar forma a utensilios muy comunes en la cocina mexicana, como molcajetes, platos, cantaros, ollas, tazas y sobre todo los jarritos.

Además, da forma a figuras en miniatura que pueden adornar collares y pulseras, son artículos que más se solicitan en la tienda artesanal de la familia, llamada Roque Artesanía Zacatecas.

La idea de hacer cosas de un tamaño tan reducido surgió de manera circunstancial, ya que su abuelo empezó a tener un padecimiento en sus manos, que le impidió continuar en la elaboración de cosas grandes, así que se dedicó a pequeños formatos que han tenido un gran éxito comercial, en mayor parte con los turistas.

La antropóloga de profesión, pero moldeadora de barro por vocación, ha tenido la dicha de participar, junto con su madre, en concursos artesanales patrocinados por Subsecretaría de Desarrollo Artesanal de la Secretaría de Economía.

Su última colaboración de exhibición fue con un nacimiento que incluyó alrededor de 200 diminutas piezas.

Asimismo, su mamá fue galardonada el año pasado con una maqueta dedica a La Toma de Zacatecas, concurso del que ella se llevó el segundo puesto.

Sus dos hermanas menores, dice , también siguen este noble arte y que a su hija Lucía Renata de apenas 2 años, quien ya empieza a tener sus primeros acercamientos al barro, tratará de inculcarle su legado familiar.

Sus proyectos a corto plazo es rescatar el antiguo taller de su bisabuela para competir en próximos concursos, pero en esta ocasión con formas y tamaños más grandes, pues comenta que hay muchos moldes que se ha desperdiciado muchas décadas, razón por la que quiere traer de nuevo este proceso a la gente.

“Aunque predomina los materiales como el plástico, el barro lo buscan las personas, no sólo por el folclor, también por las propiedades benéficas que se originan de él”, concluye la artesana.

Aunque es antropóloga de profesión, piensa seguir en este arte y lograr obras más grandes.
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