¿Cómo aprende matemáticas Maricela?  
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¿Cómo aprende matemáticas Maricela? 
Huberto Meléndez Martínez
~
30 de Marzo del 2015 20:45 hrs
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Liga Corta




Dedicado a Abigail, 
Azucena, Iván y Juan Carlos


Maricela obtuvo calificación reprobatoria en el examen de Matemáticas en segundo de secundaria. Su maestro estaba consternado porque se le dificultaba encontrar las razones de resultado tan adverso.

De 20 preguntas de opción múltiple que contenía el documento, sólo había acertado a tres. La hoja del examen “era un panteón”, como se dice en lenguaje coloquial en los medios escolares, por tantas cruces que señalaban los desaciertos en las respuestas.

Era literalmente la última oportunidad para que esta alumna presentara el examen, no podría entrar a tercer grado adeudando materias del primer año, conforme a los reglamentos vigentes en la escuela.

Había tenido problema para aprobar los exámenes parciales, los de cada periodo bimestral y los extraordinarios correspondientes al término del semestre o ciclo escolar desde primero.

Alguna incongruencia había, porque sin ser una alumna de las más cumplidas con las tareas, en clases prestaba atención a las enseñanzas de su profesor, respondía con acierto a los cuestionamientos que éste hacía al grupo.

Algo sucedía con esta muchacha y el maestro intentaba indagar, pero como ella tampoco tomaba la iniciativa de solicitar ayuda del docente y en el grupo había otros casos con similares resultados, mismos que mantenían ocupados los tiempos del maestro, fue quedándose con bajas calificaciones.

Habían tenido algunas conversaciones con su mamá, en presencia de las autoridades escolares. Decía gustarle asistir a la escuela, tenía buen comportamiento, llevaba buena relación con sus condiscípulos; todos eran testigos de su puntualidad y jamás faltaba. Pero en las demás asignaturas prevalecían sus bajos resultados. 

De esas reuniones se asumían diversos compromisos, tanto de su maestro, de explicar o atender las dudas que aparecieran en el desarrollo de sus exposiciones, como de sus padres de apoyarle desde el hogar, para que siguiera realizando los trabajos adicionales de nivelación. Ella se comprometía a “echarle más ganas” en las actividades sucesivas.

En un intento desesperado, el maestro la llamó para entregarle el examen mencionado en el segundo párrafo de este documento. Con tono de desesperación le dijo: “a ver, Maricela, ¿cómo es que no pudiste localizar la respuesta correcta de esta pregunta?”. Leyó en voz alta la cuestión y las tres opciones de respuesta; ella de manera inmediata citó el inciso correcto.

El profesor cambió su semblante y leyó la segunda pregunta con sus correspondientes opciones. La alumna, sentada en una silla frente al escritorio, volvió a mencionar la respuesta acertada

Pasando a leer la tercera, la chica, con ojos brillantes y muy abiertos, segura de sus expresiones volvió a emitir con acierto a la pregunta.

Al término de la lectura el maestro advirtió error sólo en dos cuestiones. Se dio cuenta del problema de su alumna. ¿Qué hacer en casos similares? ¿cómo ayudar a desarrollar la capacidad de expresarse por escrito? ¿Era cierta la expresión de García Márquez cuando hablaba sobre el pánico que sienten algunas personas al enfrentarse a un papel?

*Expresidente de la ANPM AC