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La historia recorre el Camino Real de Tierra Adentro

Víctor Manuel Ramos Colliere
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31 de Julio del 2015 22:23 hrs
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ASÍ LUCÍA ZACATECAS en 1795, año en que según el padrón, tenía 25 mil habitantes. (Cortesía de la la  Mapoteca Nacional Manuel Orozco y Berra)
Archivo / ASÍ LUCÍA ZACATECAS en 1795, año en que según el padrón, tenía 25 mil habitantes. (Cortesía de la la Mapoteca Nacional Manuel Orozco y Berra)
TRAMO DEL CAMINO GUADALUPE-ZACATECAS, de la colección de Andrés Reyes.
Cortesía / TRAMO DEL CAMINO GUADALUPE-ZACATECAS, de la colección de Andrés Reyes.
LA RUTA atravesaba la capital. (Cortesía de la la  Mapoteca Nacional Manuel Orozco y Berra)
Archivo / LA RUTA atravesaba la capital. (Cortesía de la la Mapoteca Nacional Manuel Orozco y Berra)
Hoy 1 de agosto, se cumplen cinco años de la inscripción y declaración como Patrimonio Cultural de la Humanidad al itinerario cultural del Camino Real de Tierra Adentro, por parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), en el marco de la 34 convención del Patrimonio Mundial en la ciudad de Brasilia. 

Zacatecas tiene 13 sitios distinguidos dentro de la conformación de esta vía, entre los que se enlistan el excolegio de Propaganda Fide de Nuestra Señora de Guadalupe, la capilla de San Nicolás Tolentino, de la Hacienda de San Nicolás de Quijas, la cabecera municipal de Pinos y el Templo de Nuestra Señora de los Ángeles, en Noria de Ángeles.

El Camino Real de Tierra Adentro, también denominado Camino de la Plata o de Santa Fe, es una legendaria ruta de aproximadamente 2 mil 900 kilómetros que corría desde la capital de la Nueva España hasta el Nuevo México.

Su origen vierte controversia y divide opiniones, algunos aseveran que tiene reminiscencias prehispánicas; se tiende a afirmar que surgió circunstancialmente ante la expansión geográfica y comercial de los dominios hispanos, siendo sus artífices militares y exploradores en búsqueda de riquezas en el nuevo mundo.

Algunos argumentan que es obra de Juan de Tolosa, descubridor de las ricas Minas de los Zacatecas.

Otros repiten lo asentado en santorales y misales cristianos que lo atribuyen al mítico beato fray Sebastián de Aparicio; y los menos tradicionalistas, a Pascual Carrasco, personaje que según Philip Wayne Powell abriría en 1575 un camino para carretas desde la Ciudad de México hasta Zacatecas.

La también llamada Ruta del Infierno, por lo largo y tedioso que resultaba transitar todo el camino, - tuvo una importancia social y cultural de primer orden en la vida común del periodo novohispano, a lo largo de la rúa se construyeron presidios para la defensa militar y repliegue de ataques de los fieros chichimecas, posadas y mesones para el alojamiento de forasteros, puentes, atajos y acotamientos, poblados, iglesias, misiones, haciendas, centros de venta de mercaderías y un sinnúmero de edificaciones que dan cuenta de su trascendencia en la conformación de la geografía de la Nueva España. 

Por esta senda se transportaban conductas con el metal extraído de las minas, el azogue para el beneficio de la plata, alimentos y semillas, cera y sebo, telas, mercancías y todo aquello que fue el sostén económico desde las postrimerías del siglo 16 hasta el arranque de la centuria decimonónica.

La ruta empedrada por donde transitaron por igual, soldados realistas, frailes, mineros, aventureros en busca de fortuna, bandoleros, mercaderes, nobles e indios, ricos y pobres, hoy en día con revestimientos asfálticos, hace posible recorrer cinco siglos de historia y legado de la caminería mexicana.

*Investigador y promotor cultural