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Nueva jerarquía de valores

Sigifredo Noriega Barceló
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22 de Septiembre del 2015 22:06 hrs
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Liga Corta




Las fiestas patrias 2015 empiezan a ser almacenadas en el baúl de la memoria. Las acuarelas, sinfonías, paisajes, historias, gritos y rostros de los mexicanos están aquí y allá. Unos, grabados en la memoria personal/colectiva; otros, procesados por la reflexión crítica de ciudadanos inquietos, y otros, desechados en los basureros del devenir fatal de las fechas obligadas.

El inicio de la Independencia no significa el final de la misma, mucho menos el canto final que se entona para cruzarnos de brazos. Llevamos 205 años desde aquel inicio (todavía nebuloso en sus intenciones) y seguimos buscando las condiciones adecuadas para ser libres y tener las libertades que nos garanticen una convivencia justa, pacífica, solidaria, feliz.

Todo inicio encierra una gran dosis de esperanza para trabajar y hacer realidad los sueños. No hay ninguna garantía de alcanzar el logro anhelado. Los iniciadores de las gestas, los pioneros en la lucha, los artesanos silenciosos de la historia, los jefes… son seres humanos con sueños y aspiraciones, pero también con pasiones y debilidades. Nadie puede garantizar la victoria de la libertad y las libertades. Cada generación (personal y colectivamente) tiene que recorrer el camino fatigoso de la Independencia.

No podemos meditar el Evangelio de Jesús fuera de los contextos de la historia personal/colectiva/comunitaria. Es cierto que existe la tentación de manipular la Palabra según la conveniencia del momento. Vale la pena correr el riesgo de dejarnos liberar por la Palabra de Vida y permitir que Jesús nos saque de nuestros egoísmos.

El Evangelio de este día recoge una serie de instrucciones que Jesús da a los suyos para iniciar la construcción de una comunidad alternativa a las comunidades conocidas “en aquel tiempo” y en todos los tiempos. Unas son respuesta a preguntas planteadas; otras, correcciones a una práctica equivocada; en otras, Jesús toma la iniciativa y hace aclaraciones no pedidas. Con este material Marcos elabora una catequesis donde habla con claridad de los valores del Reino desde donde ha de construirse la nueva comunidad.

La jerarquía de valores que Jesús propone choca con los deseos de sus discípulos. Éstos están preocupados por saber quién de ellos escalará puestos, ocupará el primer lugar y “mandarᔠen la nueva comunidad mesiánica. Podemos imaginar la escena llena de agresividades (campañas negras)... La lógica y la visión del Reino de Dios son muy diferentes. Jesús rompe con todo aquello que encierra al ser humano en su propia ambición, vanidad y orgullo. El valor del servicio a los pequeños, los pobres y los que no cuentan es la norma de comportamiento que inculca Jesús a los suyos.

Somos los obreros de la libertad en el siglo 21 y los discípulos de Jesús, enviados a trabajar inspirados por los valores del Reino. Somos personas con sueños y aspiraciones, limitaciones y defectos; no somos ángeles. Uno de tantos retos en el camino del discipulado es seguir comprendiendo y haciendo visible el dinamismo del Reino de Dios en un mundo con modernas esclavitudes.

¡Ánimo, discípulos-ciudadanos, modelo 2015!

Los bendigo.