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La ruta de la fe

Mensaje toca el corazón de jerezanos

Redacción
~
15 de Febrero del 2016 23:14 hrs
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Liga Corta




Archivo /
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El 15 de febrero de 2016 se ha convertido en una fecha imborrable en la memoria de la familia Díaz Rodríguez.

Los jerezanos se dijeron dichosos de haber visto y escuchado al Santo Padre durante la misa oficiada en el estadio Víctor Manuel Reyna.

“Yo, a pesar de estar a algunos metros de él, no podía creer tener al Papa tan cerca. Y escucharlo fue todo lo que esperaba o más, el ver cómo se dirigía a un público joven como a las personas mayores”, compartió el joven Gustavo.

La familia partió  hacia Tuxtla Gutiérrez la tarde del sábado, junto a otros 45 paisanos, pues querían llegar sin contratiempos.

El lunes, desde temprano se trasladaron al estadio y esperaron  4 horas antes de lograr entrar.

“Me dio muchísima emoción tenerlo de cerca, las palabras que dijo, todo me animó y se me quedaron muy
grabadas; estoy muy contenta que a pesar de las dificultades, el sol que estaba demasiado fuerte, seguimos ahí porque con Dios todo se puede”, comentó Carmen Alejandra.

Los días de espera y el largo viaje fueron plenamente gratificados cuando el Sumo Pontífice apareció a unos metros de donde se encontraban y dirigió una bendición.

“Entraron en mi persona una serie de sentimientos de alegría, de fe, de agradecimiento a Dios y a mi familia por hacerme cumplir mi sueño de participar todos juntos en una visita papal”, expresó Gustavo, el jefe de la
familia.

“Al verlo, sentí una gran alegría que no se puede describir, pero al escucharlo fue lo mejor, pues sus palabras te confortan de todo. Nos motivó a vivir siempre hacia adelante, echándole ganas a todo”, platicó María del Carmen, la madre.

Entre los detalles que les impresionaron estuvo la eficacia del jerarca católico para que su mensaje llegara a los miles de fieles presentes, como si les estuviera hablando a cada uno para tocar su corazón.

Para José Daniel hubo una parte de la ceremonia que lo hizo reflexionar.

“Al escuchar la historia de Manuel, un niño con una discapacidad que no le permitía mover ciertas partes de su cuerpo, pero que evangelizaba, me pregunté, a veces nosotros no queremos ni movernos de la cama y él con su discapacidad iba a evangelizar y dijo una palabra que el Papa la mencionó muchas veces, hay que echarle ganas y pues sí, tenemos que echarle ganas y aumentar nuestra fe”, expresó.

Los jerezanos salieron del estadio convencidos de que para ser una verdadera familia deberán luchar contra la precariedad y permitir que las heridas del camino los fortalezcan.