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La ruta de la fe
La migración forzada, una tragedia humana: Papa
Redacción 17-02-2016 23:49 hrs

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Archivo / El pontífice bendijo también a las personas que lo observaban desde el otro lado de la frontera.
Archivo / La migración ha representado una crisis humanitaria, dijo el santo padre.
Archivo / Habitantes del paso, Texas, también escucharon la misa.
Archivo / Los 300 mil asistentes se manifestaron jubilosos ante la llegada del Papa Francisco.
Archivo / Un grupo de inmigrantes vitorea al Sumo Pontífice.
CIUDAD JUÁREZ, CHIH.- El Papa Francisco calificó como una crisis humanitaria la migración de miles de personas que se ven forzadas a huir de sus países en busca de una vida mejor, y llamó al mundo a abrirles por lo menos su corazón.

“Son hermanos y hermanas que salen expulsados por la pobreza y la violencia, el narcotráfico y el crimen organizado”, dijo el Pontíficie en una histórica misa a unos metros de la frontera entre México y Estados Unidos, en un momento en que hay un creciente discurso antiinmigrante en las precampañas para la presidencia estadounidense.

Momentos antes de comenzar la misa en la Expo Feria de Ciudad Juárez ante más de 300 mil asistentes, el convoy en el que viajaba Francisco se detuvo frente a tres cruces dedicadas a las diócesis de El Paso, Las Cruces y Ciudad Juárez.

En medio de ellas se yergue una más grande, negra y con tres clavos, conocida como la “Cruz del Migrante”, ahí el Papa tuvo un gesto simbólico al orar frente al río que separa ambos países por los migrantes que cada año mueren en su intento por alcanzar un mejor destino.

El Pontíficie se acercó a la gran cruz, ofreció un ramo de flores como ofrenda y desde ese lugar llamado El Punto bendijo a las cientos de personas que lo veían del lado estadounidense a menos de 50 metros de la frontera que divide a los dos países.

Francisco dejó una foto para la historia cuando hizo la señal de la cruz con la mano a las personas que saludaban al otro lado del Río Bravo.

En la ceremonia litúrgica que fue seguida de manera presencial o en pantallas en ambos lados de la frontera, el Papa señaló que la migración forzada es una verdadera “tragedia humana” ante la que se debe mantener “el corazón abierto”.

Jóvenes, los más vulnerables

Lamentó que los más vulnerables sean los jóvenes convertidos en “carne de cañón” y quienes son “perseguidos y amenazados cuando tratan de salir de la espiral de violencia y del infierno de las drogas”.

“No podemos negar la crisis humanitaria que en los últimos años ha significado la migración de miles de personas, ya sea por tren, por carretera e incluso a pie, atravesando cientos de kilómetros por montañas, desiertos, caminos inhóspitos”, dijo y reconoció el trabajo de religiosos y laicos que asisten a los migrantes aun a costa de arriesgar su propia vida.

Recordó que en Ciudad Juárez y en otras zonas fronterizas se concentran miles de migrantes de Centroamérica y otros países, sin olvidar a los mexicanos que también buscan pasar al otro lado.

Sostuvo que ellos son hermanos y hermanas que salen expulsados por la pobreza, la violencia, el narcotráfico, el crimen organizado y, frente a “tantos vacíos legales”, caen presas de una red que atrapa y destruye siempre a los más pobres.

“¡Y que decir de tantas mujeres, a quienes se les ha arrebatado injustamente la vida!”, continuó, haciendo referencia a las “Muertas de Juárez”.

Llamó a que le pidan a Dios “el don de la conversión”, “el don de las lágrimas” y tener el corazón abierto a su llamado en el rostro sufriente de tantos hombres y mujeres.

“¡No más muerte ni explotación! Siempre hay tiempo de cambiar, siempre hay una salida y una oportunidad, siempre hay tiempo de implorar la misericordia del Padre”, apuntó.

Más adelante aseguró que conoce y destacó el trabajo de las organizaciones de la sociedad civil a favor de los derechos de los migrantes, así como la labor comprometida de tantas hermanas religiosas, de religiosos y sacerdotes, de laicos “que se la juegan en el acompañamiento y en la defensa de la vida”.

Sostuvo que ellos son “signos que se vuelven luz en el camino y anuncio de salvación”, al asistir en primera línea, arriesgando muchas veces su vida.

“Con sus vidas son profetas de la misericordia, son el corazón comprensivo y los pies acompañantes de la Iglesia que abre sus brazos y sostiene”, aseveró.

El jerarca católico agradeció por último a “los hermanos y hermanas” de la vecina comunidad de El Paso, Texas, por “hacernos sentir de una misma comunidad cristiana”.

Miles de católicos estadunidenses y de otras nacionalidades acudieron al estadio Sun Bowl en El Paso y gracias a la tecnología pudieron seguir paso a paso las incidencias del acto litúrgico, gracias a las pantallas colocadas en el recinto.

Toca los corazones

Aún con lágrimas en el rostro, Ángeles Arévalo se dijo satisfecha de que el Papa Francisco tocara los temas que ella esperaba.

“Habló de las mujeres desaparecidas, de los inmigrantes, de los mismos que venden droga y destruyen a los adolescentes”, dijo.

Maribel Hernández, de Ciudad Juárez, dijo que el mensaje podría hacer cambien las actitudes en Estados Unidos hacia los migrantes.

“Él puede ayudar mucho. Es el Santo Padre y puede ayudar mucho”, dijo.

Unos días antes de la visita a la frontera, el aspirante a la candidatura presidencial republicana Donald Trump criticó al Pontíficie.

“No creo que comprenda el peligro de la frontera abierta que tenemos con México”, dijo Trump en una entrevista con la cadena televisiva Fox. “Creo que México le hizo hacerlo porque quieren mantener la frontera como está. Ellos están ganando una fortuna y nosotros perdemos”.

El reverendo Federico Lombardi, portavoz del Vaticano, dijo que al Papa le preocupa la situación de los migrantes en todo el mundo, no sólo en Estados Unidos.

Antes de la misa, Francisco lamentó la falta de oportunidades de trabajo y estudio que enfrentan los jóvenes, y advirtió que la pobreza genera el ambiente propicio para que sean atrapados por el narcotráfico.

En un encuentro con trabajadores y empresarios, pidió pensar qué tipo de México quieren legar a sus hijos.

“¿Un aire viciado por la corrupción, la violencia, la inseguridad y desconfianza o, por el contrario, un aire capaz de generar alternativas, generar, la palabra es clave, generar renovación o cambio?”, preguntó.

Para el Pontíficie, la pobreza y la marginación son “el mejor caldo de cultivo para que caigan en el círculo del narcotráfico y de la violencia”, y criticó las mentalidades que ponen a las personas al servicio del
capital.

“Dios pedirá cuenta a los esclavistas de nuestros días”, dijo desde un centro educativo de Juárez.

El presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Juan Pablo Castañón, reconoció que el principal desafío es promover el desarrollo en México, donde cerca de la mitad de la población vive en la pobreza y seis de cada 10 trabajadores están en la informalidad, sin seguridad social.

Francisco cerró el miércoles una atareada visita de cinco días que se centró en las injusticias que afrontan los más pobres, oprimidos y vulnerables en México ante la violencia instigada por las drogas. El Pontíficie intentó ofrecer consuelo al tiempo que reclamó a los líderes políticos y religiosos que no han cumplido con su pueblo.


Con información de Excélsior, Notimex y AP.