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Festival Cultural 2016

Celebran vigilia solemne en el Sagrado Corazón 

Heraclio Castillo
~
28 de Marzo del 2016 01:22 hrs
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Liga Corta




Las campanas del Templo del Sagrado Corazón marcaron las 8 de la noche y la iglesia quedó a oscuras. 

En el atrio aguardaban cientos de fieles con sus cirios en mano para celebrar la vigilia solemne, llamada así la noche en que Jesucristo pasó de la muerte a la vida en el misterio de la resurrección.

El padre Miguel Landeros García encabezó el ritual de bendición del lucernario, cuyas llamas encendieron la mecha del cirio pascual del templo y del cual se compartió el fuego hacia quienes acudían a la misa del Sábado Santo, un fuego que pasó de mano en mano para simbolizar la luz que vence a la oscuridad del sepulcro.

Uno a uno, los fieles congregados siguieron los pasos del sacerdote al centro de la iglesia e iluminaron el templo con las llamas de los cirios a la par de entonar alabanzas a Jesús vivo, dirigidas por el coro de las
Hijas de María, quienes portaban un distintivo lazo azul claro y la insignia de la Virgen de la Medalla Milagrosa.

Entre aromas de cera pura, incienso y agua bendita, el padre Miguel Landeros recordó que el Sábado Santo “es la noche en que fue liberado el pueblo de Israel de las manos de los egipcios, es la noche en que se manifestó nuestro Señor en la columna de fuego, es la noche de la resurrección de Jesús para dar nueva luz al mundo”.

Una vez encendidas las luces del templo, el padre invitó a conmemorar la vigilia solemne, “la madre de todas las vigilias” y para ello los fieles escucharon atentos las nueve lecturas de la Sagrada Biblia con pasajes que recuerdan momentos oscuros donde Dios creó una luz para su pueblo.

Así, se recordaron escenas del Génesis con la creación del mundo, el Éxodo con el pasaje de los israelitas que una vez cruzaron el Mar Negro con la bendición de Dios, pasando por algunos fragmentos de los libros de los profetas hasta llegar al Nuevo Testamento con la lectura de San Pablo y el Evangelio de San Lucas, esta última alusiva al anuncio de la resurrección de Jesús.

En su mensaje, el padre Miguel Landeros evocó los 40 días que Jesús pasó en el desierto para prepararse ante las tentaciones, resistir al pecado y vencer al demonio mediante el ayuno, la penitencia y el sacrificio.

Enfatizó que los cirios bendecidos esa noche representan “la luz santa que anuncia la resurrección de Jesús (...) pues si Cristo no hubiera resucitado vana sería nuestra fe”, por lo que invitó a reafirmar la fe en Dios.

Minutos más tarde, unidos en una misma alabanza, los fieles acercaron tinajas y botes con agua para ser bendecida por el sacerdote, quien expresó que “el agua es un instrumento de misericordia y nos ayuda a reafirmar nuestra fe y comunión con Dios”, además de expresar que “esta agua nos recuerda el bautismo”.

Mientras la gente entonaba un cántico, el padre roció con agua bendita la fuente bautismal, las tinajas, las imágenes del templo y a todos aquellos fieles que se acercaron a recibir la bendición para renovar sus promesas de bautismo y reafirmar su fe en Dios.

Terminada la ceremonia, los fieles salieron del templo con renovada fe y recordando las palabras del padre Landeros: “podríamos encender estos cirios para dar una nueva luz, pero nosotros debemos ser esa luz de Cristo vivo e iluminar los corazones del mundo”.